AL RESCATE DEL MONOLITO DE LO ESPEJO

monolito

Texto: Revista Mi Gente – Fotografía: RIG

A las 21:00, San Martín y O´higgins entraban a Santiago. Marcaron un hito en la historia americana. Maipú fue la primera gran batalla americana, histórica y científicamente comprobada. Chile así se convierte en el precursor de la libertad, ejemplo para Argentina, Perú y Bolivia.

Maipú quebró para siempre el nervio militar del ejército español sobre América. Mientras, en Europa se comentaba que “jamás se había visto un combate más sangriento que la retirada de Lo Espejo”. En 1818 la Junta Económica propone la parcelación del Llano del Maipo en pequeñas hijuelas (25 cuadras). El 5 de abril de ese mismo año, don Fernando Errázuriz Aldunate, y doña María del Carmen Sotomayor Elzo, tenía arrendada a censo la Hacienda.

Desde ahí, escondidos en tinajas, sus hijos (8) presenciarían el desarrollo de la batalla. Del vetusto caserón en las antiguas casas de Los Bajos de Lo Espejo, no hay vestigios. El terremoto de 1822 lo destruyó casi por completo. Sin embargo, siempre existen testigos oculares que describen los sucesos. Samuel G. Haigh “el Gringo” de la Batalla de Maipú, la retrata como sigue: “La hacienda tiene tres patios y está rodeada de muros de tapia capaces de dar protección a mil hombres” lo que significa una defensa practicable que hubiese cambiado la historia. Don Felipe Latorre, otro historiador, comenta: “Los realistas esperaban a los patriotas en las viñas y las tapias que rodeaban las viñas eran inmensas, difícil escapar de ellas por su gran altura, con grandes bodegas y hermosas arboledas”. Este lugar fue el último punto de la resistencia realista, donde fue totalmente diezmado el Ejército Español. Concede la razón pertinente, que recuerda el Monolito Casa de la Hacienda de Lo Espejo, que debiera izar una hermosa bandera en el centro y exhibir en cada uno de sus extremos dos cañones de la época.

El 22 de agosto de 1959, en una imponente ceremonia realizada por el ilustrísimo Raúl Téllez Yañes, presidente del Instituto O´higginiano, es situada la primera piedra del monumento, en el camino de La Rinconada. Allí se firmó el pergamino oficial, el que se colocó en un tubo metálico y fue enterrado en el sitio preciso de la última resistencia realista. Con escasos recursos económicos, se iniciaron las excavaciones. El Padre Luccarini, de Don Orione obsequió el cemento; don Salomón Sack el fierro; luego don Germán Picó Cañas, por intermedio de Mr. Saytes envió al Instituto un asta de acero de 13,50 mts. de altura. El resto del material y la obra de mano fueron costeados por los socios del Instituto.

El presidente de Los Leones, don Reinaldo Camus, hizo llegar en nombre de su club una magnífica bandera chilena para ser izada el día de la inauguración del sitio recordatorio.

El 30 de octubre de 1959 se inauguró el Monolito en presencia de las autoridades de Maipú, del embajador de Argentina, don Enrique Norés Martínez y señora; socios del Instituto O´higginiano de Maipú; los padres del presidente, señor Arnaldo Téllez y señora; la señora Marta Ossa de Errázuriz, presidenta del Voto Nacional O´higgins; presidente del Club de Leones, don Reinaldo Camus; la señora Herminia Ramírez de Pinochet, vicepresidenta; representantes del Instituto O´higginiano de Chile y las escuelas comunales. Bendijo el Monolito el párroco de Maipú y capellán del Instituto, Pbtro. Alfonso Alvarado Manrique.

Se realizaron las diligencias para colocar una placa de bronce que indicara lo que allí había ocurrido. La O´higginiana señora Blanca del Campo de Duflocq consiguió un anónimo obsequio de los obreros de la Maestranza de San Bernardo, lo que hizo posible el gran anhelo. Más tarde se consiguieron dos cañones de la época que adornaran este Monolito, y fue la Escuela Militar de Chile la que en imponente ceremonia el 9 de febrero de 1961 entrega por intermedio del mayor Carlos Vargas Pinto dos hermosos cañones. Se encontraban presentes los embajadores de España, Argentina, Paraguay y Perú; el alcalde de Maipú, don José Luis Infante; el actor Alejandro Flores, el presbítero don Alfonso Alvarado, y una brillante delegación de la Escuela Militar, además de gran cantidad de público.

En la ceremonia se acordó colocar en el cuadro de honor del Instituto al mayor Carlos Vargas Pinto, que encabezó la delegación de la Escuela Militar y a dicha delegación.

Así se complementó la parte estética del Monolito, ya expuesta a la veneración de los ciudadanos. En la placa de bronce podía leerse: “Aquí estaban ubicadas Las Casas de Lo Espejo, última residencia española. Aquí nació la Patria Nueva y la libertad de Chile el 5 de abril de 1818”.

Una vez más, el extinto Instituto O´higginiano de Maipú había cumplido con los ciudadanos “teniendo como único punto de mira, la felicidad de Chile, cimentada en los fastos de su Historia”. (Raúl Téllez Y.)

Mis excusas si en el rescate de esta historia he sido muy detallista; sólo he querido graficar para ustedes el todo. Tristemente les puedo comentar que el todo no está: los materiales originales utilizados en este Monolito y el noble espíritu patriota y altruista de tantos personajes ya mencionados, en acopio, se han esfumado.

Aplique usted la imaginación y así podremos recordar…

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