Aldo Duque, abogado penalista y rostro de TV: “Voy a ser candidato a alcalde en las próximas elecciones”

El jurista habla con Mi Gente para contar pormenores de su vida y de cómo llegó a ser abogado. Opina sobre nuestro sistema procesal penal y los cambios que propone para mejorarlo. Y sorprende con un anunció: su incursión en política. No reveló por cuál partido, pero quiere administrar un municipio para defender a los ciudadanos, desde una alcaldía. Posiblemente, Puente Alto.
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AbogadoMañana calurosa. Lo seguimos y lo ubicamos. No es fácil encontrar disponible a un abogado. Más, si es famoso. Luego de atender a un cliente, en una oficina al frente del Centro de Justicia, conversó con nosotros. En una mesa con quitasoles, que adornan el patio, comienza la entrevista. “Por casualidad llegué a ser abogado”, confiesa. En su familia nadie es profesional del derecho. Siendo niño, en el año 1974, se entretenía mirando televisión. En aquel tiempo, supo que su futuro eran las leyes. En la pantalla chica emitían la serie Dick Tracy, que inspiró su vocación. “Quise ser como este personaje, Perry Mason”, dice. Tiene dos hijos, uno de trece años y otro de veinte que estudia diseño gráfico. Aldo Duque (52), es un personaje curioso. Aparece en la pantalla chica: en “Mentiras Verdaderas” de La Red. Espacio donde hace las veces de juez para juzgar hechos de contingencia nacional. Es oriundo de la capital. “Nacido y criado en el cemento. Conozco todos los vericuetos de esta ciudad”, asegura. Vivió con sus padres y hermana. “Mira ´pelao´, para ser abogado tienes que ser sinvergüenza”, le dijo su padre. Finalmente, lo apoyó para que se dedicara a esta profesión. “Soy hijo de la educación pública”.

Estudió en un colegio numerado; el A-105 de Puente Alto. Cuando egresó de la Enseñanza Media, pasó al ámbito privado. Su alma mater es la Universidad Gabriela Mistral. No tenía recursos, eso sí, para cancelar la carrera. Dice que se acercó a conversar con la directora y le contó que deseaba ser abogado. “Está bien. No hay problema son $5 millones”, le dijo ésta a Duque. A lo que respondió: “No tengo plata, pero sí muchas ganas de ser abogado”. Emocionada con el relato, la administradora del recinto le dijo que podía ingresar a clases y no pagar, sino hasta el final de la carrera. Como buen caballero, pasaron seis años y asistió a la oficina de la mujer para entregarle el monto por los estudios, mediante un cheque, proveniente de su primer juicio ganado. “Señora Luisa, quiero pagarle”, le dijo a la administrativa. “Gracias, Aldo”. “No, gracias a usted”, le replicó el hombre. Especialista en el ámbito penal, no se cierra a trabajar además en civil y laboral. “Soy un polimófago del derecho. Veo de todo. Lo penal me apasiona más. El hombre se desnuda en un juicio; saca a relucir su verdadero yo, porque está en juego la libertad”, dice filosofando. En el año 1999, un amigo le comenta que estaba defendiendo a Anita Alvarado (La Geisha), y que necesitaba su defensa. “Yo te ayudo”, le respondió a su colega, quien un día los presentó. “¿Así que tú ´guacho pelúo´ me vas ayudar?”, le dijo Alvarado a Duque, vestida en esa ocasión con un gran abrigo de pieles. “Supongo que sí, señora Anita”, le replicó Aldo. “¡Qué señora!, dime Anita. Sálvame que estos ´hueones´ me quieren presa.  Inventan puras mentiras, porque me quieren sacar plata”, dijo, finamente, la mujer.

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