CARTA ABIERTA DE “LA REBELIÓN DEL CUERPO” A KEL CALDERÓN

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Texto: Revista Mi Gente – Fotografía: La Rebelión del Cuerpo 

Tras muchas personas que compartieron con La Rebelión del Cuerpo la publicidad de Bigtime Acid. Además, al publicarse en la portada de Las Últimas Noticias al co-protagonista de dicha publicidad hablando sobre la veracidad de las escenas de dicha publicidad. Este colectivo que busca denunciar, investigar, comunicar, y educar sobre los efectos negativos que tienen los estereotipos de género y belleza sobre la vida de las mujeres, reaccionó señalando que esta publicidad lo único que aporta es a seguir perpetuando la desigualdad de género en muchos aspectos.

La Rebelión del Cuerpo dio a conocer una Carta Abierta a Kel Calderón, la cual les compartimos íntegramente en las siguientes líneas:

“Estimada Kel, nos dirigimos a ti NO por no estar de acuerdo con que una mujer sea libre de vivir su sexualidad y decidir sobre qué hacer con su cuerpo: al contrario, creemos que es importante, necesario y poderoso vivir nuestra sexualidad desde la libertad personal, social, corporal, y emocional. Sin embargo, no podemos ignorar la manera en que dicha libertad es difundida, sobretodo en un contexto tan poco participativo y socialmente responsable como la industria publicitaria en donde el cuerpo femenino es puesto al servicio del interés económico.

Te queremos contar algunas cosas. Como colectivo, hemos estado realizando encuestas para dimensionar el impacto que tienen los estereotipos de género presentes en la comunicación de masas en la autoestima, identidad, y posición social de las mujeres. El 91% de las mujeres que participaron en nuestra primera encuesta afirmaron que “la publicidad afecta la construcción de la identidad femenina” y el 95% señaló que “su apariencia física afecta su seguridad personal”. Las mujeres jóvenes – es decir, entre 18 y 25 años – son quienes reportan una menor satisfacción con todos los aspectos de su vida, especialmente en relación a su apariencia física y vida sexual, alcanzando promedios de 5,6 y 5,9 puntos (en una escala entre 0 y 10). Es precisamente este grupo de mujeres quienes, además, reportan mayores niveles de autoestima baja (36%) en comparación a sus pares más adultas (18%, entre las mayores de 40 años). Además, nuestras cifras demuestran que las mujeres con baja autoestima son quienes experimentan una respuesta sexual menos satisfactoria en todas sus fases (es decir, menor frecuencia de deseo, excitación, y clímax sexual).

Nosotras entendemos a la autoestima más allá de la salud mental individual: la comprendemos como un capital político. En cuanto tal, a las mujeres se nos ha desapropiado de él a través de múltiples estrategias, siendo una de las más poderosas la industria de la publicidad. Entendemos, también, que la satisfacción vital es un componente central para movilizar dicho capital político, siendo el cuerpo – y la vivencia sexual satisfactoria – catalizadores de lo mismo. Sin embargo, la industria de la publicidad así como nos ha enseñado que existe sólo un único estereotipo de belleza femenina permitido, también nos ha enseñado una única forma de vivir la sexualidad femenina: siempre a través del escrutinio masculino que nos dice qué es lo sexy, qué es lo erótico, y qué es lo “realmente” placentero.

Creemos que vender un chicle a través de la hipersexualización femenina perpetúa la desigualdad de género al reforzar tanto un único estereotipo de belleza femenino como una única forma de vivir la sexualidad. El supuesto empoderamiento que  proporciona la libertad de participar (o no) en la perpetuación de estos estereotipos – creemos – desvía la discusión de fondo: una en donde la sociedad no le está tomando el peso que corresponde a cómo estas decisiones comerciales están contribuyendo a perpetuar la desigualdad de género poniendo a las mujeres – a su autoestima, cuerpo, identidad, posición social, sexualidad – como objetos de consumo y ciudadanas de segunda clase. Las imágenes construyen realidad y como nuestras niñas, adolescentes y mujeres VEN en la comunicación de masas afecta la forma en que se paran en el mundo.

Nuestro foco no es la persona que aparece en la publicidad sino la industria que replica la violencia simbólica sin medir el impacto que genera en la construcción de identidad femenina. Estimada Kel, tú eres referente para muchas y por eso queremos decirte que tu participación en la publicidad es clave… pero para generar un impacto positivo, para inspirar, para potenciar a las niñas, adolescentes, y mujeres que te admiran. Ese poder es enorme y te pedimos, desde la más absoluta humildad, usarlo para empoderar, para recuperar el poder personal, y no para seguir entregándolo a merced del placer ajeno. A su vez, Bigtime Chile, queremos invitarlos a reflexionar sobre el mensaje de esta publicidad. ¿Es necesario hipersexualizar para vender chicle?

La publicidad tiene un poder enorme que ha estado al servicio del interés económico antes que el bien social. Nosotras no buscamos acabar con la comunicación de masas, sin embargo, creemos que es preciso abrir los ojos y trabajar para que la publicidad impacte pero de manera inspiradora.

Saludos respetuosos y sororos,

La Rebelión del Cuerpo”.

 

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