CONDUCTRÉS

conductrés

Texto: Revista Mi Gente – Fotografía: Internet 

El término deriva de las palabras “conductor” y “estrés” y se podría emplear para tipificar las alteraciones físicas y psicológicas que padecen los conductores de vehículos motorizados en ciudades congestionadas por un excesivo parque automotor y una deficiente red de vías. Nuestra área metropolitana cumple cabalmente ambas premisas. La ciudad ostenta un elevado número de vehículos circulando – y en constante expansión – y la inmensa mayoría de nuestras calles son estrechas, propias de un diseño urbanístico con exigencias de 50 o 100 años atrás y como si fuera poco, se encuentran en mal estado, con muchos “eventos”, como eufemísticamente se ha denominado a los hoyos, grietas y desniveles.

Definitivamente ha faltado la visión de aquellas sociedades que han podido proyectar con gran antelación los espacios destinados a avenidas espaciosas y áreas verdes de gran extensión en sus diseños urbanísticos, previendo la futura ciudad, pero en fin, como se dice ahora, es lo que hay…y seguramente seguirá habiendo.

Conducir bajo condiciones hostiles muchas horas del día implica desarrollar en mayor o menor tiempo una serie de trastornos que nos indican un compromiso de la salud, como veremos más adelante. Los chóferes de la locomoción colectiva son los más afectados, porque junto al estrés de conducir, deben lidiar a diario con un público muchas veces violento y mal educado.

Concepto de estrés

Mente y cuerpo forman un sistema que solo es posible separar artificialmente por razones prácticas, para estudiar mejor sus afecciones y anormalidades. Nunca se debe perder de vista la interdependencia mente – cuerpo. Veamos un sencillo ejemplo para ilustrar la idea: Si a usted por alguna razón le invade un momento de ira, no será un problema exclusivamente psicológico, algo aislado en su mente, sino que su organismo reaccionará a la par y verá como su presión arterial se dispara, su rostro se pondrá rojo, hará gestos y tomará actitudes que demuestran claramente su estado psicológico. En un caso extremo puede llegar a presentar hasta un infarto cardíaco e incluso morir a causa de ello.

Nuestro organismo tiene una capacidad limitada para adaptarse a las contingencias de la vida. El estrés sobreviene cuando la tensión causada por situaciones agobiantes es superior a nuestra capacidad de adaptación, con lo cual se desencadenan reacciones físicas o psicológicas anormales. En otras palabras, por estrés entendemos aquellos síntomas originados de la incapacidad de nuestro organismo para poder mantener el normal control de todas sus funciones, tanto físicas como psicológicas, a causa de las tensiones propias de la vida.

Trastornos orgánicos derivados del conductrés

+ Elevación de la presión sanguínea.

+ Aumento de peso.

+ Acidez gástrica.

+ Cefalea de tensión.

+ Dolor lumbar o de espalda.

+ Constipación intestinal.

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