Dietas Express

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Texto: Revista Mi Gente – Fotografía: RIG

Son formulas que prometen “milagros” y que apenas nacen se difunden de boca en boca, por la prensa o por internet. Muchas no tienen el menor rigor científico y hasta pueden poner en riesgo la salud.

El sentido común nos enseña que es necesario desconfiar de todo lo que se consigue rápidamente y con demasiada facilidad. Lo mismo podría decirse de las dietas exprés, que son diversos regímenes alimenticios que prometen reducir peso muy rápido, pero no cuentan con ningún tipo de aval científico serio. Prometen bajar, por ejemplo, dos kilos en tres días, o cinco en una semana. No engañarse: estas dietas hacen perder primero líquido y luego masa muscular, pero no grasa y de paso alterar la salud. Una dieta adecuada, bien balanceada, hace disminuir la grasa corporal lentamente y recién después de la primera semana.

Los expertos señalan que las dietas exprés, son necesariamente restrictivas, generalmente inarmónicas y desbalanceadas. Si llegan a funcionar  y se pierde peso, esos kilos se recuperan enseguida, desde el momento en que se suspende el tratamiento.

Bajar de peso no es lo mismo que adelgazar, que es reducir la grasa corporal. Se puede bajar de peso por disminución de la masa ósea o muscular y por pérdida de líquido, pero aquello no implica adelgazar. Tampoco es igual ser obeso que tener sobrepeso, lo cual es determinado por la aplicación de ciertas tablas y formulas que aplican los especialistas. Por eso, una dieta correcta debe adecuarse a cada persona según su condición o estado de salud, gustos, tiempo y posibilidades económicas.

El cuerpo humano está preparado para soportar casi un mes de ayuno; es decir, nadie morirá de hambre por hacer eventualmente una de estas dietas exprés. La cuestión si su aplicación se vuelve una costumbre. “Una dieta que no contenga un poco de todo lo que figura en la pirámide nutricional – cereales , vegetales, frutas, carne, pollo, pescados, lácteos y aceites vegetales – con el tiempo va destruyendo el cuerpo, como una pared que va perdiendo ladrillos”.

“ Las personas que tienen patologías alimentarias, es decir, aquellas que se sienten gordas  y tratan de mantenerse delgadas a toda costa, son las que habitualmente hacen este tipo de dietas todo el tiempo. Por otro lado, para quienes tienen predisposición a tener bulimia o anorexia, seguir estas “recetas” puede ser el primer síntoma que alerta sobre la enfermedad”. Una baja pronunciada de peso en poco tiempo , aparte de las alteraciones físicas, puede causar trastornos psicológicos como irritabilidad, nerviosismo, cambios del carácter, que pueden ser potencialmente graves en personas con algún trastorno previo de personalidad.

Otro concepto a considerar es el efecto rebote: se baja de peso, pero después enseguida se sube, lo que provoca una cadena interminable de intentos para bajar de peso. Y la reiteración del problema produce una obsesión, la persona se centra en el cuerpo, en la comida, y desvía la atención de otras situaciones que tiene miedo a enfrentar.

Si hubiera una dieta milagrosa que funcionara y no perjudicara el organismo, desde luego la estaría haciendo todo el mundo y no serian necesariamente tantas ofertas. Si cada día aparece una nueva dieta, es porque ninguna satisface completamente los objetivos.

 

 

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