Discapacidad: es una declaración de amor a la vida

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-Se habla que el entorno es el que tiene la discapacidad y no la persona, ya que no siempre están las condiciones para mejorar la vida de los discapacitados.

Por redacción Mi Gente

Se dice que una persona con discapacidad es aquella que a consecuencia de una o más deficiencias, ya sean físicas, mentales, sensoriales, congénitas o adquiridas de carácter permanente, se ve restringida en su capacidad para realizar actividades habituales. Entre las discapacidades físicas existen dos grupos: las de origen central que hacen referencia a daños en el cerebro, y las de origen periférico que hacen referencia a daños en los nervios y/o médula espinal.

La rehabilitación de una persona con discapacidad es un trabajo largo, exigente y constante. Habitualmente las personas requieren de variadas terapias: del lenguaje, física, ocupacional, auditiva, hidroterapia, hipoterapia, etc. Además es necesaria la visita regular al neurólogo y realizarse exámenes especializados rutinariamente, y como son costosos los tratamientos, los servicios del Estado tienen una demanda muy alta.

Es así que se habla que el entorno es el que tiene la discapacidad y no la persona, ya que no siempre están las condiciones o infraestructura para mejorar la vida de los discapacitados. La comuna de Maipú no es la excepción, porque cuenta con veredas y calles en mal estado y además no todo los locales comerciales tienen la infraestructura necesaria, ya sean baños, rampas o escaleras, sillas especiales, elevadores para discapacitados, entre otros.

Por ello, vecinos discapacitados de la comuna no tardan en manifestar abiertamente su inconformidad en relación a cómo el entorno limita aún más sus capacidades de desplazamiento, que ya están restringidas.

Un ejemplo es la señora Juana del Carmen Arancibia (76 años), nacida y criada en la comuna, que se transporta en su silla de rueda ayudada por su hija, quien debe sortear veredas irregulares, incomodidades en los locales comerciales, que a opinión de ellas no están aptos para recibirlas y peor aún no está la voluntad de mejorar ésto.

Sin embargo, aseguran que el resto de las personas las ayudan para subir y bajar la silla por las escaleras, colectivos y micros. La señora enfatizó que “es necesario que se habiliten lugares para la bajada y subida de nosotros, que se mejoren las instalaciones en el comercio para que nosotros estemos mejor”. Además, la maipucina expresó que su hija no la puede acompañar a todos lados, ya que no puede desplazarse correctamente. Sólo sale de su hogar cuando es estrictamente necesario.

Finalmente es precisó señalar que en Chile, existen cerca de 2 millones y medio de personas con capacidades diferenciadas. Cifra escondida, porque la mayoría de los discapacitados se encuentran obligados a tener una vida pasiva en sus hogares o centros de atención, debido a que no existe infraestructura adecuada para una real integración, en resumen son personas problemas. Existe una tarea pendiente de las autoridades con este segmento de chilenos que sufren alguna limitación.

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Este artículo pertenece a : Maipú, Nacional
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