EL CÍRCULO VICIOSO DE LA DROGADICCIÓN

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Texto: Revista Mi Gente – Fotografía: Internet 

Muchas personas asocian la palabra adicción con individuos que se inyectan drogas con jeringas sucias, o bien, con pandillas de mafiosos y riñas callejeras. Pero la realidad es que el uso de estupefacientes es sólo una de las múltiples formas de adicción de la vida moderna.

El tabaquismo es causa de miles de muertes cada año en todo el mundo, al igual que el consumo habitual de bebidas alcohólicas. Centenares de miles de hombres y mujeres son adictos a los tranquilizantes, y un alto porcentaje de la población mundial bebe café varias veces al día.

La adicción se observa en personas de todas las edades, sin importar su condición social, y la causa suele ser un conflicto familiar o emocional difícil de afrontar o eludir, las presiones de compañeros y amigos o la simple curiosidad de experimentar algo nuevo.

Puede definirse la adicción como la dependencia fisiológica o psicológica de una sustancia que altera el metabolismo corporal de la persona y sus estados de ánimo. Conforme el organismo se acostumbra a la estimulación que produce dicha sustancia, se requiere una dosis cada vez mayor para obtener el mismo efecto, es decir, se adquiere tolerancia a ella. Drogas como la marihuana, la cocaína, el LSD y la heroína desencadenan esa dependencia en forma rotunda, en tanto que los tranquilizantes, los somníferos, la nicotina y la cafeína tienen efectos similares.

Una vez que la tolerancia se estabiliza, la persona comienza a experimentar síntomas de abstinencia cuando pasa cierto tiempo sin usar la sustancia a la que es adicta. Entre esos síntomas figuran dolor de estómago, ansiedad, pérdida del apetito, dolor de cabeza, insomnio, calambres musculares, náuseas y vómito, palpitaciones, accesos de pánico, sudoración excesiva y llanto; en los casos graves llega a haber convulsiones y alucinaciones.

En esta etapa el adicto experimenta el deseo imperioso de consumir la sustancia para sentirse bien, y el ciclo de la dependencia se consuma. Romper este ciclo implica abstenerse de consumir todo tipo de drogas y fármacos que puedan ocasionar dependencia, dejar de fumar y reducir al mínimo la ingestión de bebidas alcohólicas o que contengan cafeína.

Signos y síntomas

Cuanto más prontamente se identifique la adicción, más probabilidades habrá de que la persona se recupere.

Síntomas generales

  • Perder los estribos sin motivo aparente;
  • Cambios intempestivos del estado de ánimo, ansiedad, temor, depresión, mal humor, letargo y cansancio;
  • Pereza y apatía inexplicables;
  • Mal rendimiento escolar o laboral;
  • Descuido de la alimentación y del aspecto físico;
  • Inhalación ruidosa, tos seca y descamación de la piel de los labios.

Síntomas específicos

  • La contracción anormal de las pupilas es indicativa del uso de heroína y morfina;
  • La confusión mental y una marcha atropellada y tambaleante, como la de una borrachera leve, delatan al adicto a los tranquilizantes;
  • Fumar marihuana produce somnolencia, irritación de los ojos y aspecto relajado y distante;
  • La desorientación, la rigidez muscular y el habla incoherente caracterizan al usuario de LSD.

Señales de advertencia

  • Sustancias y olores extraños en casa: envases de pegamento y solventes, tabletas o cápsulas desperdigadas, colillas y restos de papel en los rincones y agujas hipodérmicas en los cestos de basura;
  • comisión de actos delictivos y tendencias a mentir;
  • Cambio repentino de las actitudes y los intereses de la persona, así como de su grupo de amigos y compañeros;
  • Marcas de inyecciones y moretones en la parte interior del antebrazo.

Consejos

Sea cual sea el tipo de adicción, se aconseja seguir una dieta balanceada para fortalecer el organismo y ayudarlo a sanar. El ayuno y el ejercicio físico son ideales para desintoxicar el cuerpo, y la meditación lo es para relajar la mente.

El ansia de fumar en ocasiones tiene relación con un bajo nivel de glucosa en la sangre, lo que ocasiona que se experimente cansancio. En tales casos se recomienda suspender temporalmente el consumo de azúcar, miel y alimentos dulces.

Para vencer la adicción a los tranquilizantes ligeros se suele prescribir una dosis de 100 mg de vitaminas del complejo B, dos veces diarias junto con los alimentos, y 500 UI de vitamina C dos veces al día; a los fumadores se les aconseja tomar complementos de vitaminas B1, B6, B12 y C para compensar la pérdida vitamínica que ocasiona la nicotina.

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