EL TEMPLO VOTIVO DE MAIPÚ: UNA INSIGNIA NACIONAL

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Texto: Revista Mi Gente – Fotografía: RIG 

Maipú ha ido mutando con los años y es que desde principios del siglo XIX el panorama ha cambiado notablemente. Basta con decir que en los terrenos de la comuna se dio lugar a la primera batalla por la Independencia de Chile, para dar cuenta de su importancia histórica. No menos relevancia adquiere el Templo Votivo, estructura que, además de ser el hogar de la Patrona de Chile, por sí solo es una joya arquitectónica. Pero ¿de cuándo data?, ¿quién lo construyó?, y ¿de qué está hecho?.

Una vez que el Ejército de Chile venció a los Realistas en la Batalla de Maipú, Bernardo O´higgins mandó a hacer una basílica para agradecer la manda que le había hecho a la Virgen del Carmen. Tras la orden del entonces Capitán, en 1818 una piedra bendita fue el primer asentamiento del Templo Votivo. Su construcción no fue fácil. Tras los terremotos de 1906 y 1927 hubo que reconstruir gran parte de su estructura, la que se mantuvo intacta hasta 1985, cuando otro sismo destruyó la cúpula de su torre mayor. Esto, sumado a la complejidad de sus vitrales franceses y a la solemnidad de sus objetos interiores, hizo que la obra tardara más de 100 años en terminarse y que, hasta el día de hoy, se le siga haciendo una que otra modificación.

El Templo es de gran relevancia ya que además de ser patrimonio nacional, el hecho de que corresponda a un compromiso de los padres de la patria le da un sello patriótico y religioso. Por otro lado, su escala urbana no encuentra edificios similares religiosos, pero que en otra escala y como impacto urbano distinto, el Convento de los Benedictinos en Las Condes tiene similares méritos a una escala más humana y actual.

Sin ánimo de adornar innecesariamente lo que por sí solo se sostiene, cabe destacar la labor de su arquitecto, Juan Martínez, quien además de regalarle al pueblo chileno un diseño expresionista alemán, fue el artífice de la Escuela Militar y de las Escuelas de Derecho y Medicina de la Universidad de Chile. Además, se destaca que la construcción fue hecha mediante concurso público y que, para la época, la estructura poseyera una audacia que desde el primer bosquejo, la hicieron única.

De esta forma, el Templo Votivo de Maipú se erige más allá de las fronteras comunales, su firmeza y diseño lo hacen un tesoro arquitectónico, su entorno se ha convertido en un lugar de encuentros artísticos, culturales y religiosos, y sus dimensiones lo hacen ser un hito propio y simbólico de la ciudad.

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