¡Hasta siempre Maestro Humberto Maturana!

Texto: Francisco Díaz C. y Zenobio Saldivia M, Universidad Tecnológica Metropolitana – En la Fotografía: Humberto Maturana junto a Ester Precht Bañados

Es imposible no sensibilizarse con la reciente partida al infinito, y más allá, del Premio Nacional de Ciencias (1994) Dr. Humberto Augusto Maturana Romecín (14/09/1928 – 06/05/2021). “El doc” como le apodaban sus cercanos, fue muy influyente en el campo de la investigación de la biología y de las ciencias cognitivas en general, y en especial por su obra con el notable compañero Francisco Varela, al desarrollar colegiadamente el concepto de Autopoiesis cuya génesis se remonta a 1972 con la publicación de su texto colegiado: De máquinas y Serres Vivos (1972) y luego continúa dilucidando con el ensayo Autopoiesis and cognition: The realization of the living (1980), donde deja de manifiesto que la característica principal de la vida no es el proceso de -nacimiento-reproducción y muerte- que había señalado ya Aristóteles (S. IV a.n.e); sino más bien el proceso de autorregulación o de búsqueda de un equilibrio, o autopoiesis o de sistemas autopoiéticos. Y posteriormente su obra El Árbol del conocimiento: Las bases biológicas del entendimiento humano (1984), entre otros.

Los planteamientos del Dr. Maturana, trascendieron el mundo académico, tanto en lo nacional como lo internacional, mostrando una labor consistente y sin descanso en materia de publicaciones, desde 1966 hasta el 2019. Además de innumerables entrevistas, congresos, conferencias, mesas de diálogo; diseñó y planteó novedosas tesis en relación a los métodos de indagación científica, y por ende, estableció un nuevo marco epistémico acerca de cómo hacer ciencia. Este nuevo paradigma, podría decirse que enfatiza mucho en el rol del observador en cuanto al método científico, pues su enfoque deja de manifiesto claramente que no existe un referente físico, natural o social, que sea puramente captado por la racionalidad científica, dado que el investigador es antes que nada, un ser humano con su peculiar formación y cultura del tiempo histórico que le toca vivir. Y desde este universo se inserta o aproxima al observable de estudio. Con ella sugiere pues que no hay una objetivad per se, sólo unas mejores aproximaciones más que otras, para explicar un referente o un fenómeno natural. Quizás -desde el punto de vista académico- para muchos estudiantes la figura y la obra del Dr. Maturana será una fuente de inspiración ineludible en relación a cómo alcanzar el conocimiento nuevo, en tal o cual disciplina. Creemos que su espíritu científico, caracterizado por destacar el énfasis de lo biológico y lo emocional del investigador en el proceso de adquisición del conocimiento, será un referente para arribar a nuevos modelos y métodos de investigación científica, es decir, una Autopoiesis de la búsqueda del saber.

Como investigadores de la historia de la ciencia y de la epistemología, los autores de esta comunicación tuvieron la oportunidad de conocer al Dr. Humberto Maturana en las XVII Jornadas Trasandinas de Aprendizaje por la Universidad Mayor (organizada por REPSI, en la Sede de la Universidad Mayor), 2018. En dicho encuentro “El doc” recibió el Premio “Precht-Calvo”, de manos de la propia dignataria del Premio, la doctora Ester Precht Bañados, e inauguró dicho evento con una Conferencia Magistral, en la cual nos orientó en torno al conocimiento, al origen de la vida y destacó que los adultos -incluso los investigadores e investigadoras- siguen siendo niños; o cómo él mismo lo verbalizó; “Somos niños/as crecido/as”.
También un poco antes, en 1997, el Dr. Zenobio Saldivia M. entrevistó, en relación a su visión de las humanidades, en su lugar de trabajo en el Departamento de Biología, en la Universidad de Chile. Por estos años Maturana estaba interesado en comprender el proceso cognitivo de los delfines y contaba con un equipo de ayudantes. Y en dicha entrevista que le realizamos, el maestro destacó la conveniencia de sostener o presentar diversas alternativas de cursos o seminarios en la malla curricular de los estudiantes de ciencias, porque el científico no es puramente una máquina de objetividad. Todo lo cual nos sirvió para completar y articular mejor nuestro trabajo: Las Humanidades en la curricula de las carreras de Ingeniería: Una Visión hacia Latinoamérica (1998). Por tanto, desde acá honramos su memoria y agradecemos sus aportes y estamos ciertos que sus obras y su pensamiento seguirán siendo un acicate para la investigación científica.

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