HEMANGIOMAS

Hemangioma_capilar

Texto: Revista Mi Gente – Fotografía: Internet 

Desde el instante de la fecundación se pone en marcha un programa de divisiones celulares infinitamente complejo, llevado a cabo por la naturaleza con precisión matemática, cuyo resultado final es el nacimiento de un nuevo ser. Este prodigio deja estupefacto al más imperturbable y resulta muy difícil explicarse cómo, la inmensa mayoría de las veces, el plan se realiza con tanta perfección y sólo excepcionalmente surgen errores. Entre estos escasos errores de la gestación se encuentran los Hemangiomas.

¿Qué son los Hemangiomas?

Literalmente, significan “tumor de sangre” y ello obedece a que se trata de tumores de carácter benigno, formados por la conjunción de gran número de vasos capilares (hemangioma capilar) o de vasos sanguíneos algo mayores (hemangioma cavernoso), cuya manifestación física es una placa solevantada de color rojo vinoso, muy bien delimitada. La mayoría de los hemangiomas de piel se descubren al momento de nacer, pero un porcentaje de ellos aflora con posterioridad, durante los primeros meses de vida. Su tamaño puede variar de tumoraciones muy pequeñas, de algunos milímetros de superficie, hasta alcanzar tamaños impresionantes. Por ejemplo, la mitad de la cara.

Los hemangiomas pueden encontrarse en cualquier órgano del cuerpo, siendo de mayor preocupación aquellos ubicados en el encéfalo o vía respiratoria, cuyo diagnóstico se hace habitualmente por síntomas derivados del espacio que ocupan, y los hemangiomas de la cara por su importancia estética.

No se conoce la causa de este error genético que compromete por igual a ambos sexos, y estadísticamente resulta más frecuente en la raza blanca. Se presume la existencia de un gen, lo cual explica ciertos hemangiomas que se heredan como marca o sello de familia. Sin embargo, ninguno de los padres puede culpar al otro por un hijo con hemangioma, porque es necesaria la presencia del gen en el menú o carga genética de ambos progenitores.

Los hemangiomas tienen un periodo de crecimiento durante los primeros meses o primeros años de vida, luego se estabilizan y alrededor de los 4 a 6 años comienzan a desaparecer lentamente, sin dejar rastro o quedando como secuela una mancha levemente pigmentada. Los hemangiomas cavernosos, de vasos sanguíneos gruesos, no tienen buen pronóstico y requieren de alguna intervención médica.

Tratamiento

La prudencia y la paciencia son los mejores consejos. Los tratamientos precoces y agresivos pueden dejar secuelas que se evitan con la simple evolución natural. Los hemangiomas cavernosos, por estar formados por vasos de mayor calibre – lo cual implica menos posibilidades de una resolución espontánea, sumado al peligro de sangrado ante un traumatismo – pueden abordarse en forma más precoz, especialmente si se ubican en la cara, debido al problema estético que generan.

Los tratamientos usados en la actualidad son:

+ Dosis altas de medicamentos llamados esteroides durante algunos días.

+ Cirugía láser.

+ Extirpación quirúrgica.

+ Embolización de los vasos sanguíneos de mayor calibre.

+ Inyecciones con sustancias esclerosantes.

+ Aplicación de nitrógeno líquido.

Cada una de las alternativas debe ser barajada de acuerdo a las características del paciente y la ubicación del hemangioma.

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