LA BASURA: EL MAL DE LA MODERNIDAD

basura

Texto: Revista Mi Gente – Fotografía: RIG

Año tras año, en vez de disminuir, su cantidad se multiplica y hasta triplica en algunos países, generando contaminación y serias dificultades. Por esto, y porque la necesidad es la madre de todos los ingenios, han aparecido diferentes formas de reutilizar o reciclar los desperdicios, la basura, dicho en una palabra. Así, mientras las botellas de vidrio son lavadas, desinfectadas y vueltas a llenar, las cajas de cartón son convertidas en un material tan firme que permite formar una casa. El papel es “lavado” y utilizado para fabricar cuadernos “ecológicos”. Y, hasta los desechos como cáscaras, comida y excremento de animales son mezclados y transformados en la mejor tierra de hojas. Claro que esto es con la ayuda de las nunca bien ponderadas, pero sí muy eficaces, lombrices de tierra. La clave pareciera ser separar los diferentes tipos de basuras, iniciativa que en algunas comunas del Gran Santiago, ha tomado el carácter de proyectos pilotos destinados a que todo lo que sea reciclable vaya separado en bolsas distintas y de colores. Hasta el momento, la iniciativa ha tenido bastante éxito. Pero aún subsisten pequeños problemas, ya que esto no abarca la totalidad de los barrios residenciales y siempre hay vecinos reacios a los cambios.

¿Contaminación tecnológica?

La basura es algo que acompaña al ser humano desde sus inicios. Sin embargo, nunca fue tan abundante como en nuestros tiempos, en los que no solo se mezclan los productos biodegradables – como cáscaras, papeles, excremento – sino que también están aquellos que, por ser creación del hombre, no se degradarán nunca o demorarán siglos en hacerlo.

Pero no todo está perdido. Hace algunos años comenzó a surgir la preocupación por nuestro entorno. Gracias a esto, nacieron diversas técnicas para evitar generar tantos desperdicios o reutilizarlos, en vez de botarlos. Tendencia que de a poco ha ido ganando adeptos en Chile, por lo que diversas comunas de la Región Metropolitana han destinado parte de sus presupuestos municipales para coordinar iniciativas de reciclaje. Bajo tal premisa nació, hace algunos años, RECYCLA. Se trata de la primera empresa chilena dedicada al reciclaje de desechos electrónicos como cámaras de video, televisores, sistemas de audio, celulares, comunicadores inalámbricos, calculadoras, computadoras personales, juegos de videos, impresoras, scanner, fax y fotocopiadoras. Gracias a una asociación estratégica con Maxus Technologies, con oficinas en Silicon Valley y Canadá, ha obtenido los conocimientos y tecnología necesaria para poder reciclar en Chile. Lo anterior, sin contar con un convenio suscrito con Hidronor, la única planta de nuestro país que recibe desechos tóxicos. Tan bueno es el negocio, que la empresa, ha firmado contratos por más 600 mil dólares para reciclar desperdicios electrónicos, rescatando oro, cobre y plástico.

Actualmente, sólo el 11 por ciento del desecho electrónico que se produce en el mundo es reciclado y, según estadísticas de esta industria, un 75 por ciento de los desechos recolectados son exportados hacia China, India y Pakistán, quienes los reutilizan.

Fotografía a la basura

Sin embargo, la basura tecnológica no es la única que preocupa. En nuestro país, los desechos domiciliarios han aumentado con el paso de los años, debido al crecimiento poblacional de las zonas urbanas, las que se concentran prioritariamente en la Región Metropolitana. Esta es una de las razones por las cuales han aparecido los vertederos ilegales y microbasurales. Según la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA), de los 287 vertederos existentes en nuestro país, un total de 157 – que representan el 54,7 por ciento – no cuentan con autorización sanitaria. Por otra parte, en uno de los últimos catastros realizados por el Servicio de Salud Metropolitano del Medio Ambiente ( SESMA), se estableció que en la Región Metropolitana existen 66 vertederos ilegales y más de cien microbasurales. De estos últimos, un total de 34 se ubican en Maipú. En tanto, el resto se distribuye en comunas de bajos recursos, o bien en expansión, como La Florida y Puente Alto. En Chile, la composición de los residuos domiciliarios sigue siendo en su mayoría materia orgánica, aunque esta cifra va disminuyendo cada año, mientras la cifra para los plásticos, vidrios, papeles y cartones aumenta rápidamente. Asimismo, aumentan rápidamente las sustancias peligrosas como pilas usadas, aceite quemado y lacas.

El lado sucio de la basura

En un reciente estudio realizado en Maipú, se detectó la existencia de 34 microbasurales, localizados en puntos como El Pajonal (en el límite de las comunas de Maipú y Cerrillos), Ferrocarril con Hernán Pérez de Arce, Hugo Bravo con Gustavo Eiffel y Camino “El Toqui”. Por si fuera poco, diversos sitios eriazos en el área urbano-rural se utilizan con similares propósitos. Panorama muy distinto al que se observaba hace años, cuando se identificaron 239 sitios eriazos, equivalentes a 250 hectáreas sin uso, en los que había solo seis microbasurales. Actualmente, del cien por ciento de las unidades vecinales, un 74 por ciento presenta un microbasural. Por esto, está la importancia de educar. Se asegura que esta es la única forma de que, en el futuro, la comunidad tenga conciencia de la importancia del medioambiente y colabore en el reciclaje de la basura. Cabe destacar que el promedio de residuos reciclados en la capital bordea el nueve por ciento del total de la basura, una cifra muy pequeña si se considera que, actualmente, cada santiaguino genera alrededor de un kilo diario de desechos, tendencia que registra un aumento del cinco por ciento anual. De mantenerse este incremento, los residuos de la Región Metropolitana podrían pasar de las 2,3 millones de toneladas medidas en el 2001 a 6 millones de toneladas estimadas al 2017.

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Este artículo pertenece a : Nacional, Noticias
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