La Batalla de Maipú cubierta por un manto

El general José de San Martín puso su bastón en la mano derecha de la imagen divina, como símbolo del mando supremo de la Virgen sobre dicho ejército. Ese mismo día se realizó la Jura de la primera bandera independiente del Ejército de los Andes.

virgen del carmenCon motivo de nuestra fecha histórica nacional, la gloriosa Batalla de Maipú, he sentido la necesidad primero, honrar humildemente y con eterna devoción a la figura maternal que cubrió con su manto la gloria y penares de una Batalla tan sangrienta como lo fuera la de los llanos de Maipú. Incluso para algunos historiadores la más sangrienta de las colonias españolas: militarmente se habla de “la masacre de Lo Espejo”. Sin lugar a dudas sería un muy buen relato que contar. Sin embargo, sólo conociendo el origen piadoso de nuestros héroes seremos capaces de comprender el rigor de este gran paso a nuestra independencia de Chile. Una batalla, un voto que demoró aproximadamente 30 años en cumplirse, una independencia nacional. Maipú cédula original de la liberación americana.

Pero, quién sabe, la fe mueve montañas y quizás nada sería igual si estos hombres, militares honrosos y valerosos no hubiesen confiado en la madre celestial. La imagen de Nuestra Señora del Carmen, que se venera en el Santuario Nacional de Maipú, es encargada a Quito en 1785 por su dueño originario, el español don Martín de Lecuna. Él la veneraba en la capilla de su chacra San Martín, en Ñuñoa, desde donde era llevada periódicamente hasta la Iglesia de San Agustín, para rezarle la novena que finalizaba el 16 de julio, día de la fiesta mariana. Durante su permanencia en dicha iglesia, recibía la adhesión de los fieles, entre los que se encontraban las familias de muchos patriotas criollos, como don José Miguel Carrera y sus hermanos; don Bernardo O’Higgins y don Manuel Rodríguez. Son dos las imágenes del Carmen que los chilenos veneran con especial cariño; la del Santuario Nacional de Maipú y la de la Catedral Metropolitana, de factura francesa coronada en 1926. La devoción llegó a Chile de la mano de Pedro de Valdivia, quien prometió nombrar en su honor el primer templo construido en sus dominios. Durante la Colonia, la Virgen del Carmen se instaló como el principal ícono mariano de Chile y, antes de las batallas decisivas de la Independencia, don Bernardo O’Higgins la declaró Patrona y Generala de las Armas de Chile. El 5 de enero de 1817 jura solemne de la Virgen del Carmen como Patrona del “Ejército Unido de los Andes y de Chile”, en la Iglesia Matriz de Mendoza.

El general José de San Martín puso su bastón en la mano derecha de la imagen divina, como símbolo del mando supremo de la Virgen sobre dicho ejército. Ese mismo día se realizó la Jura de la primera bandera independiente del Ejército de los Andes. El 11 de febrero de 1817, en víspera de la batalla de Chacabuco, en la cuesta norte de Chacabuco, don Bernardo O’Higgins y sus soldados reiteran el juramento de Mendoza y proclaman a Nuestra Señora del Carmen “Patrona y Generalísima de las Armas de Chile”. El 16 de julio de 1817, la celebración del día de Nuestra Señora del Carmen, en ese año, adquirió relevancia especial con la condecoración de los héroes de Chacabuco en la Iglesia de San Francisco, en presencia de don Bernardo O’Higgins y don José de San Martín. “Hoy es el día de la Patrona de nuestros ejércitos.

Desde lo alto del Carmelo se ha derramado a la virtud de la fortaleza sobre los defensores de la patria, sobre los hijos de la libertad que sostienen con las armas la que recibieron del cielo. Los vencedores de los Andes han obtenido en este día glorioso el premio decretado a su virtud ya su ardimiento”. (P . J o a q u í n Alliende Luco,) El 14 de Marzo de 1818 se realiza la ratificación del juramento de Mendo- za y voto del templo de Maipú en la Catedral de Santiago. El pueblo de Santiago y sus autoridades civiles y religiosas, don Luis de la Cruz, como Director Supremo Delegado, y Monseñor Ignacio Cienfuegos, Obispo de Santiago, ante el avance del ejército español, bajo el mando de Osorio, acuden a la Catedral a depositar su confianza en la intercesión de la Virgen del Carmen y juran construir un templo a su memoria en el lugar donde se afirmase para siempre la libertad de Chile. “En el mismo sitio donde se dé la batalla y se obtenga la victoria, se levantará un santuario de la Virgen del Carmen, Patrona y Generala de los Ejércitos de Chile, y los cimientos serán colocados por los mismos magistrados que formulan este voto y en el mismo lugar de su misericordia, Que será el de su gloria”. Este es el texto de un juramento, escrito un sábado 14 de marzo de 1818, a los albores de un suceso que marcaría para siempre el rumbo de nuestro país y de la América Latina. Comenzaban los vientos de libertad junto con el otoño, nacía la inquietud entre las gentes por el esperado encuentro entre peninsulares y patriotas en las proximidades del Maipo…

(Fotos RIG)

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