La Casona Riesco

Texto: Revista Mi Gente – Fotografía: RIG

La historia guarda su registro a través de distintos formatos y como decía Victor Hugo “la arquitectura es el gran libro de la humanidad”. De esta forma, las construcciones de una ciudad reflejan, en parte, a la sociedad que la habita. El caso de Maipú no es la excepción. En algunas de sus calles aún se percibe ese aire campestre que antaño cultivó y algunas de sus casas todavía irradian la esencia de quienes las ocuparon.

“¡Uy mira esa casa!”, y “¿Quién habrá vivido ahí?”, son algunas de las expresiones más comunes al referirse a la mansión victoriana ubicada en Camino La Farfana con Avda. Pajaritos. Imponente y de amarillo elegante se erige la morada del otrora Presidente de Chile, durante 1901 y 1906, Germán Riesco Errázuriz y de su familia. Después de pasar por un extenso camino, ahora pavimentado, aparece el portón de fierro forjado que protege la casona de lo que fuera la Quinta de las Rosas. Construida en 1890 por el ingeniero José Luis Coo, la edificación albergó durante décadas la descendencia de los Errázuriz Zañartu. Con dos pisos, una caballeriza, un ascensor, un sótano que bien pareciera exportado de las trincheras alemanas, una amplia habitación principal, más de 10 salones y 8 baños, se entiende por qué fue obra de un ingeniero y no de un arquitecto.

Por otro lado, su patio interior, sus intactos naranjos y limones, su parrón lleno de uvas y todo el jardín que la enmarca engrandecen un poco más la escena. Tarea cumplida para el paisajista que la diseñó. Jorge Dubois, responsable también del Parque Forestal, creó diversos espacios para quienes la residían en ese entonces. Estos, entre otros atributos, fueron esenciales a la hora de atribuirle el título de Patrimonio Cultural Nacional otorgado en 1994.

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