LA CIÁTICA: UN DOLOR QUE MUCHAS VECES RESULTA INVALIDANTE

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Texto: Revista Mi Gente – Fotografía: Internet

El hecho de que nuestra especie use sus extremidades inferiores para movilizarse (bipedestación), hace recaer en la columna vertebral gran parte del peso del cuerpo. Esa característica del ser humano le predispone a padecer afecciones de columna, aunque esta también puede ser afectada por enfermedades de diferente naturaleza. En esta ocasión revisaremos una afección sumamente frecuente en el mundo laboral y que es responsable de licencias médicas prolongadas. Se trata de la ciática.

El ciático es el nervio de mayor grosor y longitud de nuestro cuerpo. Nace en la parte baja de la columna (columna lumbar) y llega hasta la punta de los dedos del pie. Es un nervio mixto, es decir, contiene fibras nerviosas motoras que permiten actividad muscular y fibras sensitivas que hacen posible captar sensaciones como dolor, frío, presión.

La ciática es el dolor originado del nervio ciático, especialmente en la zona donde el nervio se ve más afectado.

Causas: La ciática aparece cuando, por cualquier circunstancia, el nervio ciático es comprimido. Una causa frecuente es la llamada “hernia del núcleo pulposo”. El núcleo pulposo es una especie de almohadilla situada entre las vértebras para atenuar la fricción y presión a la que son sometidas debido a las diversas actividades que realizamos. Las sobrecargas de la columna, ciertos movimientos inapropiados, golpes o una debilidad propia de la persona, pueden hacer que el núcleo pulposo se salga de su lugar normal (hernia) y ocasione compresión del nervio.

Aparte de la hernia discal, existen otros procesos que pueden causar ciática. Entre ellos se encuentran enfermedades artríticas de la columna, ciertos tumores, y enfermedades como diabetes (neuropatía diabética).

Dado que la ciática puede tener diversas causas, es necesaria una consulta con el médico con el fin de determinar su origen.

Síntomas: El primer síntoma es dolor de diversa intensidad en el recorrido del nervio, que en general se atenúa con el reposo en cama. El dolor puede partir desde la parte baja de la columna, tomar la parte interna de la nalga y extenderse hasta la corva. En ocasiones el dolor llega a ser invalidante. Cuando el ataque de ciática es fuerte, se tiende a adoptar la posición fetal, ya que estirar el cuerpo o la pierna acrecienta fuertemente el dolor.

Otros síntomas son sensación de adormecimiento de la extremidad, pérdida de sensibilidad en algunos sectores y limitación de sus movimientos.

Diagnóstico: El diagnóstico es relativamente fácil, ya que los síntomas son bastante específicos. El scanner y la resonancia magnética son las pruebas ideales para estudiar la causa de la ciática.

Tratamiento: La primera medida es el reposo, adoptando una posición que haga mermar el dolor, habitualmente la posición fetal, como se señala en párrafo anterior.

Otras medidas son los medicamentos anti-inflamatorios, complejo vitamínico B, relajantes musculares, y kinesioterapia.

En casos crónicos y graves debe barajarse la alternativa quirúrgica.

Es recomendable no iniciar una actividad física normal inmediatamente después que ha pasado el dolor, pues son frecuentes las recaídas por esta causa.

La persona con tendencia a los dolores ciáticos debe evitar sobrecargar su columna, realizar ejercicios controlados para fortalecer los músculos de la espalda y usar zapatos cómodos. Cabe hacer notar que los tacones altos usados por las mujeres sobrecargan el peso corporal sobre la parte baja de la columna. En consecuencia, debe evitarse su uso ante la sospecha de dolor ciático.

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