LA INEPTITUD Y LA IDONEIDAD, DOS FACETAS QUE SE ENTRELAZAN

editorial-

Texto: Pedro Albornoz V. – Fotografía: RIG 

La idoneidad de un cargo público debe tener en cuenta que toda persona posee dos perfiles, uno es el perfil social, donde resaltan sus experiencias y conductas profesionales (laborales), en cambio el otro muestra sus valores morales que son inherentes a las personas, es en esta faceta donde la ineptitud debe saber enjuiciarse o tolerarse. No se deben mezclar las ineptitudes laborales con las morales, ya que en la primera las faltas terminarían despojando del cargo a quien las cometa, pero las ineptitudes morales muchas veces acaban por condenar costumbres y tradiciones.

Existe una verdadera “cultura del pituto”, cultura que está arraigada en nuestras costumbres, que nos identifica por jus-sanguinis o jus-solis. Quien no ha utilizado el auto de un familiar o de un amigo para realizar trámites personales sin que estos se enteren, acaso existe algún chileno que no le permite a un conocido ponerse delante en la cola. La ineptitud moral nos es inherente.

Pero la ineptitud no puede ir de la mano de lo ajeno. No podemos utilizar instrumentos públicos para realizar favores o para ayudar a quienes lo necesitan, no podemos hacer inversiones con dineros que pertenecen a otros, eso sería quitar para regalar, y eso, quebranta la esencia del “pituto” que es ayudar sin dañar.

En el caso de la prensa, la ineptitud se presenta en la “precisión” que existió en algún momento de nuestra historia con la entrega de información por parte de múltiples y versátiles medios de comunicación, los cuales hace años hicieron que el caso Curepto o el de Ferrocarriles del Estado, tuviera la misma jerarquía que el recordado caso de la Subsecretaría de Transportes y Telecomunicaciones en su insólita venta de frambuesas. No hay que tener memoria de elefante para recordar el caso Tombolini, quien se adueñó de nefastas comparaciones, que hacían relucir una conducta inapropiada en cualquier reunión social, a pesar de que luego fue absuelto de sus cargos.

La idoneidad y la ineptitud de la noticia está arraigada en la forma y el contexto en que se entrega, por ejemplo, si se habla de aumento en la percepción de inseguridad, sería idóneo mostrar luego una noticia de robo y asalto, pero es una ineptitud promover el miedo.

Por esto, es importante que al momento de dar a conocer la realidad contingente se distinga la gravedad de los hechos, para que los castigos públicos que acarrean las indebidas comparaciones por parte de la sociedad, no deformen la médula de nuestro trabajo que es informar.

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