La mala experiencia de una maipucina en el nuevo edificio de SMAPA

smapa

Texto: Juan Zamorano – Fotografía: Archivo

El pasado 15 de febrero, la Municipalidad de Maipú inauguró con bombos y platillos el nuevo edificio de SMAPA, obviamente omitiendo a la comunidad el hecho que finalmente se entregó 9 meses después de lo pactado en el contrato, pero en su momento Revista Mi Gente informó como es debido esta situación a nuestros vecinos y vecinas. Al momento de su apertura al público se habló de las “maravillas” de estas “nuevas y modernas instalaciones”, las cuales al parecer no se condicen con la calidad de atención a la comunidad, así al menos queda de manifiesto con la mala experiencia que tuvo una vecina de nuestra comuna y que ella quiso compartir con Revista Mi Gente, en la cual señala que se sintió atendida de muy mala manera.

Nuestra vecina nos relató primeramente su experiencia en una conversación informal, en la cual aprovechamos de solicitarle que nos relatara formalmente su testimonio para darlo a conocer a toda la comunidad a través de nuestro medio de comunicación. No fue fácil convencerla, sintió miedo a posibles represalias si es que su nombre aparecía públicamente acusando una mala atención de parte de SMAPA, así que finalmente accedió a que contáramos su historia pero manteniendo su anonimato, por lo cual la identificaremos en las presentes líneas solamente bajo el nombre de Priscilla. Ella nos cuenta que todo surgió al momento de tener que hacer el trámite para que las boletas de SMAPA llegaran a su domicilio con su nombre ya que aún estaban llegando bajo el nombre de la anterior dueña de su propiedad.

Pricilla nos cuenta que “este trámite ya lo había hecho para el tema de las boletas de la luz, en donde para hacer el cambio sólo me pidieron mi carnet de identidad, fue todo muy rápido con ellos. Luego me dirigí al supuestamente fabuloso nuevo edificio de SMAPA, al entrar ya me dí cuenta que la cosa no iba a andar muy bien, si no me equivoco habían algo así como 9 módulos de atención pero solamente estaban atendiendo en 3, bueno, llegó mi turno y no fue tan rápido como con la luz, me pidieron de todo: contrato de compraventa; escrituras; inscripción en el conservador de bienes raíces; etc, afortunadamente soy una mujer precavida y andaba con toda la documentación de la compra de mi casita, así que les presenté todo, pero eso parece que molestó a la muchacha que me atendió, no sé, me imagino que al pedirme todos los papeles pensó que yo no los tenía y que me iba a tener que ir y volver otro día con ellos, porque al momento de entregárselos me miró como con rabia, me hizo todo el papeleo y cambio de nombre correspondiente, pero en todo momento me habló muy golpeado y fue muy cortante conmigo, me hizo sentir muy mal.”

Esto es lo que vivió Priscilla, una muy mala atención, con prepotencia y altanería, lo que nos hace plantearnos la siguiente reflexión: ¿de qué sirve contar con un moderno y elegante edificio (entregado 9 meses después de la fecha comprometida) si la atención al público no es de lo más amigable que digamos?, ¿qué es más valorable: unas bonitas dependencias o una buena atención?, ¿será que no se pueden conjugar ambas cosas?, vecinos y vecinas ¡juzguen ustedes!

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