LA POBREZA, ¿UN PECADO SOCIAL?

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Texto: Pedro Albornoz V. – Fotografía: RIG

Es imposible solucionar los problemas de desigualdad y pobreza en Chile desconociendo las causas que los generan. Una sociedad que todavía en el siglo XXI consideran a la flojera, por ejemplo, como una de sus principales causas, está lejos de estar preparada para enfrentar sus desafíos de equidad.

Este tipo de prejuicio, lamentablemente, dista poco de la opinión que tenemos en el país a este respecto. Cerca del 47% de los chilenos (según diferentes encuestas de opinión) responsabiliza a la flojera y la falta de iniciativa como la raíz de este fenómeno.

¿Qué pensará esa señora que se levanta todos los días del año a las tres de la mañana para abastecer en la Vega Central, su puesto de verduras, cuando alguien asegura que la flojera es la razón de su pobreza? ¿Qué responderá esa mamá de tres hijos, soltera, que amasa desde las cinco de la mañana el pan que venderá a la salida de la escuela de sus hijos?

El esfuerzo para sobreponerse a la adversidad, las ganas de salir adelante, el ingenio demostrado en cada iniciativa dista mucho de esa proyección de flojera con que hemos decorado a la pobreza en nuestro imaginario colectivo.

La pobreza es un pecado social, cuyas raíces se adentran en lo profundo de la historia y la cultura de Chile. Se asienta, entre otros muchos factores, en la falta de oportunidades para generar ingresos estables, en la segregación urbana, en la discriminación disfrazada de clasismo y en una desigualdad en materia educacional abismante.

Echarle la culpa al pobre por ser pobre, no es más que esquivar el bulto en un asunto del cual cada chileno tiene su cuota que aportar.

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