LAS UÑAS

uñas

Texto: Revista Mi Gente – Fotografía: Archivo 

Es evidente que nada en nuestro cuerpo sobra. Las uñas no son ajenas a esa ley natural, pues son necesarias para muchos menesteres donde obligadamente debemos recurrir a ellas. Para los médicos, las uñas son parte del examen clínico: su observación puede dar pistas sobre la existencia de varias enfermedades del organismo (anemia, falta de calcio o de hierro, enfermedades pulmonares y cardíacas) y al mismo tiempo, las uñas pueden sufrir sus propias enfermedades.

Cuidado de las uñas

Las uñas son una modificación de la capa cornea de la piel y nacen de una matriz llamada lecho ungueal. Crecen más o menos un milímetro a la semana. El cuidado de las uñas comienza con su higiene. Se comprende que en ciertas condiciones las uñas pueden ensuciarse transitoriamente, producto del trabajo que se realiza con las manos, pero que feo resulta verlas sucias, si nada lo explica ni justifica. Para no causar una mala imagen de nuestra persona, es necesario mantenerlas siempre limpias y lo más aconsejable es cepillarlas periódicamente con agua tibia y jabón.

Otro aspecto de la higienes de las uñas, se refiere a su longitud: las uñas cortas se dañan menos y son más fáciles limpiar. En cambio las uñas largas que algunas mujeres atribuyen a signo de belleza pueden generar más enfermedades si no se realiza un cuidado e higiene adecuado.

Con relación a la forma de cortar las uñas, digamos que el uso del cortaúñas es preferible a la tijera y que se debe cortar primero los bordes y luego el centro. El hombre debe tener una uña terminada en forma recta y la mujer ovalada. El uso de una lima es un buen método para dar una buena terminación del corte. La cutícula no debe ser cortada, pero sí los padrastros, para evitar su desgarro o infección. La aplicación de cremas nutritivas o hidratantes ayudan a atenuar un posible daño ante el uso frecuente de detergentes u otras sustancias irritantes.

Enfermedades de las uñas

Paroniquia: es el nombre dado a las infecciones de los tejidos vecinos a la uña. Su puerta de entrada más común es un padrastro. La infección se trata con antibióticos y ocasionalmente requiere un drenaje quirúrgico.

Micosis de las uñas: los hongos pueden invadir las uñas dejándolas engrosadas y quebradizas y de muy feo aspecto. Estas infecciones necesitan tratamientos prolongados para ser erradicadas.

Uña encarnada: una mala técnica al momento de cortar las uñas o ciertas condiciones proclives, pueden hacer que las uñas se incrusten en los tejidos vecinos causando dolor e infección. Esto ocurre con más frecuencia en los pies y el tratamiento es eminentemente quirúrgico.

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