¡MALDITA PRIMAVERA!

primavera

Texto: Revista Mi Gente – Fotografía: Archivo 

La primavera es, sin duda, una de las etapas más bellas del año. Catalogada como la época del romance, de los días templados, del canto de los pájaros, de los colores, las flores…, pero también, de los ojos hinchados y llorosos, estornudos, picazón en la garganta y nariz, por lo que puede ser considerada como una pesadilla. Según los especialistas, alrededor de un 20% de los chilenos sufre algún tipo de alergia primaveral.

El cálculo aumenta aumenta aproximadamente en un 70 % cuando se incluye a los niños, cuyos padres son alérgicos. Las personas que desarrollan este tipo de alergias son las que están sensibilizadas a ciertos alérgenos. Por ejemplo, los pólenes de primavera – que en su mayoría son de árboles – y los de verano, que provienen de malezas, provocan exacerbación de síntomas de alergias. Estornudos, moquilleo, picazón de la nariz, son algunos de los síntomas de la temida rinitis estacional, una enfermedad más común de lo que se cree, pero que requiere de tratamiento para poder sobrellevarla.

Beneficios versus costos

Por lo general, los médicos han tratado esta enfermedad con antihistamínicos, corticoides intranasales o vacunas, con la deficiencia de que muchos de ellos provocan sueño. Pero, a pesar de esto, las alergias parecen ganar terreno. La rinitis alérgica es un conjunto de síntomas, predominantemente en la nariz y en los ojos, ocasionado por partículas aerotransportadas de polvo, caspa o polen de plantas en personas que son alérgicas a estas sustancias. Cuando estos síntomas son causados por el polen, la rinitis alérgica es comúnmente conocida como “fiebre de heno”.

Las alergias son causadas por un sistema inmune excesivamente sensible. Normalmente, el sistema inmune protege al cuerpo de sustancias nocivas como bacterias y virus. La alergia se presenta cuando el sistema inmune reacciona a sustancias alérgenas, que son normalmente inocuas y que, en la mayoría de las personas, no producen una respuesta inmune.

El polen que causa la “fiebre del heno” varía dependiendo de la persona y de la región. Pocas veces el polen grande, el que es visible, es el responsable de esta fiebre, mientras que el polen más pequeño y difícil de ver es el que con más frecuencia produce el temido trastorno.

Los ejemplos de las plantas que son comunmente sus responsables son los árboles – caducifolios y perennes – los pastos, la mayoría de las flores y la ambrosía.

Además de la sensibilidad individual y de las diferencias geográficas en las poblaciones de plantas, la cantidad de polen en el aire puede ser un factor para que también se desarrollen los síntomas. Es más probable que aumente la cantidad de polen en el aire cuando los días son cálidos, secos o con viento, que cuando están frescos, húmedos o lluviosos, porque el polen cae y se esparce en la tierra.

Cuando un alérgeno, como el polen o el polvo, entra en el organismo de una persona que tiene un sistema inmune sensible, se dispara la producción de anticuerpos, que se unen a las células que contienen histamina.

Cuando los anticuerpos son estimulados por el polen y el polvo, se libera la histamina y otros químicos, ocasionando prurito, edema y producción de moco. La gravedad de los síntomas varía de una persona a otra. Las personas muy sensibles pueden experimentar urticaria y otras erupciones.

Las alergias son comunes y la exposición al medio ambiente y la herencia pueden contribuir a tener predisposición al problema.

Cuando la causa de esta alergia es el polen, los síntomas aparecen solamente en la estación polínica, primavera o verano, hablamos de “rinitis estacional”. Si la causa es el polvo de la casa – o, más bien, los ácaros que habitan en ella – o el sudor de los animales domésticos, los síntomas aparecen durante todo el año y se denomina “rinitis perenne”. Esta última se parece a un resfrío común, pero no se contagia, no tiene fiebre, y es muy persistente y molesta.

En el asma bronquial se presenta con una obstrucción de los conductos que llevan el aire a los bronquios o conductos pulmonares. El resultado es la dificultad más o menos intensa del asmático para respirar. Puede llegar a tal grado, que el aire queda retenido en los pulmones y su salida se ve dificultada por la obstrucción provocada por la inflamación de la pared de los bronquios.

Todos estos síntomas se producen por sensibilidad a algún alérgeno, presente en el medio ambiente al aire libre o en ambientes cerrados.

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Este artículo pertenece a : Nacional, Noticias, Salud
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