Niños inquietos: Los imparables hiperactivos

duermete niño

-El Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad (TDAH) compromete un grupo de problemas relacionados con la falta de atención, hiperactividad e impulsividad. Estos problemas afectan a los niños de todas las edades en todos los aspectos de sus vidas.

Por Mi Gente

Los niños con este tipo de trastornos no son ni malos, ni flojos, ni raros. Sufren de un desorden de comportamiento, lo que significa que tienen problemas para prestar atención o para sentarse tranquilos en clase. También pueden actuar impulsivamente o decir cosas sin pensarlas primero.

De esta manera los pequeños comienzan a meterse en líos antes de cumplir los 7 años. Algunas veces los problemas empiezan cuando van por primera vez a la escuela y por lo general son los varones los que sufren de este trastorno con más frecuencia que las mujeres, pero nadie conoce la razón.

Los síntomas

El Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad (TDAH) puede aparecer de diferentes formas, dependiendo quien lo tenga. Todos los niños con TDAH tienen problemas de concentración o para prestar atención. Algunos chicos con TDAH podrían asimismo tener problemas para mantenerse sentados en clase por mucho tiempo o esperar que les llegue el turno para contestar. Puede que griten la respuesta a una pregunta antes de que otros niños ni siquiera levanten la mano. Suelen ser desorganizados, distraídos u olvidadizos. Se les pierden las cosas con facilidad y tienen dificultad para finalizar sus tareas. Se menean constantemente en sus sillas, hablan en exceso o interrumpen las conversaciones de otros.

Según la sicopedagoga Nelly Umaña, la hiperactividad es una característica que suele acompañar veces los papás la confunden con inteligencia ya que el niño quiere verlo, tocarlo y manipularlo todo.

“La mayoría de los progenitores se acostumbra a esta conducta desarrollando una gran paciencia.

Pero otros miembros de la familia como tíos o abuelos no necesariamente tienen la misma tolerancia y empiezan con una serie de críticas y comparaciones que suelen destruir la del niño”, señaló Umaña.

De ahí la importancia de detectar la hiperactividad precozmente para poder tratarla. De lo contrario, los menores suelen pasarlo mal en la etapa escolar. “El estar en constante movimiento dificulta que atiendan a todo lo que se dice durante la clase lo que afecta su rendimiento.

Además, suelen ser estigmatizados como “niños problema”, explicó la profesional.

Tratamiento

Generalmente se sugiere iniciar las consultas con un neurólogo infantil para que éste haga un diagnóstico y derive al menor hacia otros profesionales, como psicólogo o psicopedagogo.

Es probable que el neurólogo apoye el tratamiento con fármacos psicoestimulantes que disminuyen la hiperactividad, favorecen la capacidad de concentración y mejoran el autocontrol de los impulsos agresivos. Con ellos se logra la adaptación del niño al medio escolar y social, con un mejor rendimiento académico y con más motivación por el estudio.

No obstante, estos medicamentos podrían producir efectos colaterales como disminución del apetito e insomnio, por lo que es recomendable consultar al médico, y preguntarle si no producen acostumbramiento ni daños en el sistema nervioso del menor.

Al respecto, la psicóloga infantil Paulina Müller sostiene que los remedios no bastan para tratar a estos niños. “Lo óptimo es una terapia multimodal. Las complicaciones neurológicas se abordan con medicamentos, que son un paliativo de los síntomas, pero no mejoran el problema a nivel psicológico”, sostuvo.

El tratamiento psicológico se orienta principalmente a ayudarlos a controlar sus impulsos dándole al niño estrategias para el manejo de distintas situaciones. “Un síndrome de déficit atencional mal manejado puede provocar una baja autoestima e inseguridad”, señaló la profesional.

Y agrega que los menores que sufren este problema, al no respetar reglas y ser muy impulsivos, se exponen a ser sancionados y rechazados por quienes los rodean. Lo que obviamente les afecta.

Durante la psicoterapia se busca que el niño conozca y aprecie sus aspectos positivos y habilidades.

Por otro lado, dada su historia de hiperactividad y dificultad en la atención y concentración, son niños que, por lo general, no han instaurado hábitos ni tienen técnicas de estudio, provocando en ocasiones un retraso escolar. Por lo tanto , un tratamiento psicopedagógico será de gran ayuda en estos casos al estabilizar el aprendizaje y rendimiento escolar.

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