NIÑOS OBESOS: CUANDO DEJAR DE COMER ES UN PROBLEMA

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Texto: Revista Mi Gente – Fotografías: Internet 

Las personas obesas, durante su vida, se ven expuestas a un sin número de enfermedades, tanto físicas como sicológicas. Entre estas, se pueden mencionar diabetes, problemas circulatorios y cardíacos, colesterol alto, dificultades respitarorias, baja autoestima e inseguridad. Sin duda, algo difícil de sobrellevar para un adulto, pero, cuando esto afecta a un niño, las consecuencias pueden ser realmente insospechadas.

Por esto, el Ministerio de Salud, desde hace un tiempo, tiene como uno de sus objetivos, disminuir la cantidad de niños con sobrepeso y obesos, creando y mejorando hábitos alimenticios.

Según los estudios realizados en torno al tema, las más afectadas por esto son las niñas, quienes a partir de los nueve años desarrollan con mayor facilidad este mal. Sin embargo, los niños no están exentos, pues también presentan obesidad y altos índices de colesterol.

Sin embargo – y a pesar de que existen casos en los que la obesidad es provocada por un factor extraordinario – en la mayoría de las veces, son los papás o personas a cargo de la alimentación, los causantes de la obesidad y sobrepeso de los pequeños.

Al respecto, el periodista Pedro Barreda, quien lleva varios años combatiendo la mala alimentación infantil e inculcando buenos hábitos alimenticios, afirma que “los principales responsables son los padres o tutores, quienes premian a los menores dándoles comida, basada en grasas dulces”.

“Hasta no hace muchos años, las bases culinarias de un cumpleaños infantil chileno, eran jaleas de fruta auténtica servidas en cáscaras de naranjas, sandwich de palta, pollo, merengues, un trozo de torta, casi siempre de bizcochuelo casero”, precisa el facultativo.

Sin embargo, hoy en día, pocas veces la fiesta se hace en casa y la comida consiste en una serie de comestibles denominados “chatarra”. Papas fritas, bebidas, ramitas, dulces, mayonesas y un sin fin de productos llenos de grasas y colesterol, los que sólo otorgan sabor y nada de buena nutrición.

“Los cumpleaños actuales constituyen la distorsión más grande de lo que es la socialización normal de un niño, porque no comparte como grupo ya que cada cual hace lo que quiere, y todos se basa en una alimentación absurda. Se a constituido a la comida chatarra como un verdadero premio ¿a qué?. No importa”, especifica.

Según Barreda, se aprecia un fuerte incremento de los porcentajes, los cuales demuestran que – en cinco años – la gente con aumento de peso a crecido casi en un millón de personas.

“En el centro universitario de Santiago, de 10 mil atenciones pediátricas, dosmil tienen sobrepeso, y alrededor de 800 son obesos. Es decir, un peso con un 20 por ciento superior a la talla normal” pormenoriza Barreda, quien agrega que según cifras del Ministerio de Salud, las cosas no son diferentes. Ello, debido a que un 20,5 por ciento de los escolares tiene sobrepeso, en tanto que el 14 por ciento, es obeso a corta edad.

“Esto, que parece que se ha tomado con mucha liviandad y con una especie de satisfacción, hoy preocupa al país y a sus médicos pediatras. Y con justa razón, si se toma en cuenta que la obesidad es una enfermedad crónica, de tan graves consecuencias que la han llamado el problema médico, más importante del futuro”, precisa el doctor Barreda.

Pero, esto no se limita tan sólo a la obesidad, pues en la mayoría de los casos los niños tienen un elevado grado de colesterol negativo, convirtiéndolos en candidatos ideales para sufrir un infarto mortal a los 30 años.

“Los pediatras, tenemos la oportunidad histórica de generar cambios de hábitos inadecuados, en la más tierna infancia. En complicidad con la familia y las compras en el supermercado, junto con el apoyo de educadores de párvulos y profesores, estimulando el deporte, serán las principales metas, para evitar la transformación en el futuro de una sociedad de gordos”.

¿Se puede prevenir la obesidad?

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A pesar que la genética influye fuertemente en el desarrollo de la obesidad, al igual que la sobrealimentación, es indispensable partir de la premisa de que la obesidad es una enfermedad crónica que se puede controlar, pero no curar y es un problema del que nadie está libre.

“No se trata de querer ser más o menos esbelto – quizá este es el concepto más importante – sino que de optar por tener mínimos riesgos de salud, en el futuro. Para combatir esta enfermedad, se requiere ayuda médica; perseverancia; mucho tiempo, esfuerzo y quererse a sí mismo”, explica el doctor Barreda, quien añade que es necesario pensar en términos de cambios definitivos de forma de vida, de lo contrario, se pueden seguir dietas de ayuno; recetas magistrales o someterse a máquinas especiales, sin lograr nada permanente.

“Los médicos sabemos que esas recetas pueden no tener un rigor científico y, a la larga, la situación será peor. Existen formas de vida que hay que inculcar a los niños, como una manera de facilitarles bajar de peso, si sobrepasan los rangos considerados normales. La práctica de deportes, las actividades sociales, hábitos alimenticios, disminución del cónsumo de calorías – entre otras medidas – ayudan a conseguir el objetivo deseado, puesto que combaten el creciente sedentarismo de nuestros niños. Mención aparte merece el análisis del tiempo que un menor pasa frente a la TV: el ideal es menos de dos horas por día”, puntualiza.

Entre los consejos que brinda el pediatra Pedro Barreda, están que los padres ayuden a los niños a mantenerse ocupados, después de los deberes escolares, con actividades tales como la música, actuación teatral, reuniones con niños. La vida social activa, casi siempre redunda en una reducción del peso, porque el niño está ocupado y no tiene tiempo para pensar en alimentos.

Asimismo, se debe incentivar la realización de deportes, porque mientras más actividades al aire libre tengan, tanto más fácil será perder peso.

“El deporte espanta todas las malas costumbres y hábitos indebidos, ya que contactará al niño con gente sana y motivada por el deporte grupal. Esta actividad se debe privilegiar, sobre todo en los colegios. El rendimiento en los estudios, no es solamente sinónimo de puros sietes. Debe ser un desarrollo integral de lo social, las actividades recreativas y el respeto a las normas establecidas” detalla el doctor Pedro Barreda.

A la vez, la familia puede ayudar al niño o niña obesa, eliminando de su alimentación lo inadecuado. Es decir, quitando de la dieta los azúcares, dulces, grasas y bebidas gaseosas. “Si el resto de la familia es delgada, con este régimen no les va a pasar nada. Son los alimentos nutritivos los que no se pueden eliminar”, añade Barreda.

Así, con la ayuda de su pediatra y su propio esfuerzo, puede lograr que su hijo tenga una mejor calidad de vida, que viva más y se inserte de buena manera en la sociedad, sin sentirse rechazado o víctima de burlas o comentarios desagradables, tanto por parte de niños como adultos.

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