NUESTRA RESPONSABILIDAD

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Texto: Pedro Albornoz V. – Fotografía: RIG

Asumir una posición de indiferencia ante los crecientes problemas que están afectando a la humanidad, tales como la contaminación ambiental, el desorden social, la pérdida de principios y valores, el deslegitimamiento del orden establecido, entre otros, constituyen para el mundo entero la peor catástrofe vivida. Son los profesionales, el estado, las entidades educativas y por qué no, las organizaciones empresariales las que deben asumir una posición de liderazgo para cambiar estos flagelos.

El tema de la responsabilidad social en las empresas aún no ha sido asimilado con la suficiente seriedad que merece. Ésta no es otra cosa que la combinación de aspectos legales, éticos, morales y ambientales y es una decisión voluntaria, no impuesta, aunque exista cierta normativa  frente a este tópico y, abarca aspectos internos y externos. Lo primero está orientado a los colaboradores o al equipo de trabajo, sus asociados y accionistas y, lo segundo, a los clientes, los proveedores, la familia de los trabajadores, la vecindad y el entorno social, por ejemplo, el medio ambiente.

Sigue siendo la planeación estratégica una herramienta de gran importancia en la empresa, pero ésta debe complementarse con otros aspectos. Su visión requiere de algo más integral y, entre ellos se deben considerar los beneficios reales para los individuos y las comunidades en que se desenvuelve, la sociedad.

Muchas visiones de empresas rezan algo así: “Esperamos para el año 2018 ser la principal empresa del sector, abarcando el mercado nacional y extranjero”. Sería importante que todos agregásemos: Ser la mejor, no sólo por obtener una estabilidad financiera, sino porque no atropelló o generó impacto negativo en el medio ambiente, en las personas, en la comunidad. Es más, aporto a mis vecinos.

Una empresa es realmente la mejor cuando, además, de lograr los objetivos empresariales, aporta beneficios al individuo, a sus colaboradores, a los grupos familiares de los mismos, a su entorno. En fin,  cuando a conciencia un empresario pueda estar seguro de que actuó siempre en la vía correcta y no causó daño alguno.

La responsabilidad social no es una actitud filantrópica que arroja beneficios sólo hacia el medio ambiente, los recursos naturales, sociales y humanos, a su vez, representa para la empresa una inversión que repercute en beneficios financieros. Está demostrado que las inversiones en asuntos de responsabilidad social, en algunos casos, a corto plazo y, en otros, a mediano plazo permiten recuperar los dineros. Incluso, seguro que a largo plazo no solamente serán recuperados esos recursos, sino que a su vez la empresa generará condiciones favorables para minimizar los impactos negativos que le producen pérdidas. Actuar con responsabilidad social es, sin lugar a dudas, el mejor negocio para la empresa. En eso creemos como empresa periodística.

En resumen, la responsabilidad social produce reducción de costos operativos, mejora la imagen de la marca en el mercado, logra dar mayor identidad y sentido de pertenencia a sus colaboradores, lo que se convierte en el mejor negocio para el futuro. Si los profesionales, las universidades, el Estado a través de sus políticas de gobierno, así como los gremios empresariales, los académicos, los inversionistas y demás personas que de alguna manera incidimos de forma directa o indirecta en el mundo empresarial no tomamos este tema con la suficiente seriedad que merece, no nos quejemos mañana cuando ya lamentarnos sea tarde. Por la construcción de un mejor país, por la construcción de empresas eficientes, por el medio ambiente y por nuestros hijos, los invito a reflexionar sobre estas palabras.

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