PODA: PROCEDER CON CAUTELA

poda

Texto: Revista Mi Gente – Fotografía: RIG

Con la llegada del invierno hay que preocuparse no sólo del mantenimiento de las techumbres de las casas, a fin de evitar filtraciones de agua en el interior, sino también de preparar el jardín para la próxima primavera. Tarea que se extiende a las áreas verdes de nuestra comuna, repartidas en plazas públicas, parques y bandejones. Punto, éste último, en el que tienen un rol clave los árboles, encargados de renovar y purificar el aire que respiramos todos los días. Por eso es indispensable cuidarlos preferentemente en esta época del año, cuando suelen ser más vulnerables a la acción depredadora del hombre.

En dicho sentido, es elocuente el hecho de que, al recorrer las distintas calles de Maipú, puedan verse en algunos sectores árboles que, en vez de podados, parecieran estar mutilados, comprometiendo seriamente su sobrevivencia y capacidad de producción ya no sólo de oxígeno, sino también el de su capacidad de darnos sombra en el verano, al cercenar los brotes de sus ramas.

En estado silvestre, un árbol no requiere de poda, porque la misma naturaleza se encarga de hacer su trabajo. Pero, en la ciudad, esta labor debería estar en manos de personal entrenado en jardinería. Sin embargo, la realidad muestra algo muy distinto, ya que muchas veces quienes realizan esta clase de trabajos no tienen más conocimiento que prácticas erróneas heredadas de generaciones anteriores. Y, lo más lamentable, es que suelen transmitirse como grandes verdades.

Suele escucharse, por ejemplo, que si durante el invierno se pinta con cal los troncos de los árboles, se anula cualquier posibilidad de que éstos sean atacados por los bichos. Otra supuesta verdad es que si se podan los árboles en extremo, a la primavera siguiente renacen con más vitalidad y follaje.

Hay quienes creen que si el tronco se llena de clavos, el árbol se vuelve más resistente a las inclemencias del tiempo. Incluso, se aconseja erróneamente podar en todos los meses que no tengan una “erre” en su nombre, como mayo, junio, julio y agosto.

Sin ninguna duda, la poda hay que entenderla como una agresión al árbol, ya que no es un proceso natural requerir que un agente externo – en este caso, el hombre – se haga cargo de lo que no le corresponde, produciendo heridas en el tejido de la corteza. Así, de paso, se deja la puerta abierta para la irrupción de diferentes enfermedades, que en poco tiempo pueden acabar con el ejemplar.

Cuando no se conoce la técnica de la poda, y se realiza en forma errónea, o por manos inexpertas, suele observarse por lo común una pudrición descendente, que parte desde las ramas superiores hasta llegar al tronco, producto de la contaminación de hongos. Como consecuencia de este proceso, se produce el deterioro prematuro del ejemplar, hasta derivar en su muerte.

Tipos de poda

Para mantener en buenas condiciones un árbol, hay que realizar algunas operaciones básicas de poda, de escasa envergadura y de carácter netamente preventivo:

En primer lugar, deben eliminarse las ramas muertas, secas, dañadas o enfermas, al igual que los tocones. De esta manera se disminuyen los riesgos de ataque de los filopatógenos, responsables de la pudrición de la madera.

Se recomienda, además, quitar los renuevos, que son los brotes que nacen de las raíces, muy comunes en el caso de los tilos. La presencia de los renuevos produce una menor vitalidad en el árbol por incremento de destinos.

También hay que podar los chupones, es decir, las ramas que nacen con mucho vigor a expensas de las ramas madres, que los sostienen y de las cuales se alimentan. Se reconocen porque su dirección de crecimiento es casi perpendicular al suelo.

Por último, las ramas mal dispuestas a causa de ángulos muy débiles o mal posicionados en la copa, que se entrecruzan o crecen muy cerca de otras, provocando con el paso del tiempo el estrangulamiento de tejidos y hasta la muerte de un ejemplar, también deben removerse. Por ramas mal dispuestas también se entiende a aquellas de menor diámetro al frotarse con las vecinas.

Obviamente, cuando las ramas de los árboles están cerca del cableado eléctrico, o entrecruzadas con éste, hay que proceder de inmediato a la poda, cuidando de extraer aquellas cercanas a los mismos. Asimismo, hay que inspeccionar en forma regular los árboles antiguos, con el fin de cortar las ramas que se encuentran dañadas o que están cerca de lugares de tránsito de personas.

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