Suicidio

Curiosamente, son los médicos, dentistas y abogados los que cometen mayor porcentaje de suicidios entre los profesionales con educación universitaria, mientras que las personas adscritas a una fe religiosa, en especial, la católica, tienen la menor tasa de muerte por esta causa.

Imagen de suicida

Foto de Mario Tèllez

El intento de suicidio que no provoca desenlace fatal no debe ser mirado como “simulacro” o “teatro” del autor, pues muchas veces existe un segundo o tercer intento que ocasiona la muerte. El instinto de conservación es una de las fórmulas utilizadas por la naturaleza para preservar las especies.

Todos los animales llevan en su interior una fuerza que les mueve a proteger la vida cuando esta se encuentra en peligro. Bajo condiciones excepcionales, ese instinto es superado por otra fuerza poderosa y destructora la cual paradójicamente busca un efecto contrario como es poner con total voluntad fin a la vida. Todas las personas hemos pasado por algún momento donde se ha deseado la muerte, pero es sólo una reacción momentánea producto de una situación traumática, como puede ser una desilusión amorosa o una catástrofe económica.

Ese pensamiento negativo es, posteriormente, superado por el peso de la razón o la ayuda de terceros. Diferente es la situación cuando la intención de poner fin a la existencia se apodera de los pensamientos de la persona hasta llevarlo a materializar acciones de auto exterminio. Entre los universitarios el suicidio representa el 30 por ciento de los fallecimientos y es la segunda causa de muerte violenta entre adolescentes. Curiosamente, son los médicos, dentistas y abogados los que cometen mayor porcentaje de suicidios entre los profesionales con educación universitaria, mientras que las personas adscritas a una fe religiosa, en especial, la católica, tienen la menor tasa de muerte por esta causa. Desde el punto de vista psicológico, el suicidio se relaciona con otras conductas autodestructivas como el alcoholismo, la drogadicción, la conducción temeraria y los juegos peligrosos como la ruleta rusa o actos antisociales violentos.

Factores de Riesgo

El suicida potencial reúne algunas características en su estructura mental, las que bajo determinadas condiciones ambientales o sociales pueden incitarlo a un acto suicida. En síntesis, los factores más relevantes son los siguientes:

  • Depresión, especialmente, al inicio o final de la enfermedad.
  • Exagerados sentimientos de culpa, de inadaptación o desesperanza.
  • Personalidad impulsiva.
  • Consumo de drogas.
  • Enfermedad crónica e irreversible causante de gran sufrimiento. Intento anterior de suicidio.
  • Antecedentes de suicidio en otros miembros de la familia.
  • Manifestar reiteradamente deseos de suicidio.
  • Elaboración de un plan detallado para conseguir la muerte.
  • Catástrofe afectiva en el ámbito per sonal (separación, ruina, viudez).
  • Desequilibrio mental (Esquizofrenia, personalidad limítrofe o borderline, reacciones cargadas de extrema agresividad como el homicidio por celos, seguido de suicidio, incapacidad de mantener relaciones afectivas duraderas por inmadurez, período de abstención en un alcohólico, etc.).

Aquel intento de suicidio que no provoca desenlace fatal no debe ser mirado como “simulacro” o “teatro” del autor, pues muchas veces existe un segundo o tercer intento que ocasiona la muerte. Los casos de intento frustrado recibidos en los servicios de urgencia son casi siempre, debido a la ingestión de fármacos. Entre los fallecidos, las mujeres lo hacen mayoritariamente por ingestión de una combinación de medicamentos. Los hombres recurren a un arma de fuego la mayor parte del tiempo.

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