TENDINITIS

TENDENITIS

Texto: Revista Mi Gente – Fotografía: Archivo 

Cualquier tejido de nuestro cuerpo es susceptible de sufrir inflamación. Cuando ella afecta a los tendones recibe el nombre de tendinitis.

Recordemos que la interacción de músculos y huesos permite nuestros movimientos, como caminar, saltar y escribir, entre otras actividades.

Los tendones son fibras muy resistentes que unen los músculos a los huesos.

Los tendones están recubiertos por una envoltura llamada vaina tendinosa, por donde éste se desliza cada vez que el músculo al cual se encuentra unido se contrae o relaja. Para que el tendón se deslice con el mínimo de roce la vaina tendinosa posee un lubricante biológico llamado líquido sinovial, especie de aceite gracias al que el tendón resbala sin dificultad dentro de la vaina.

En las tendinitis las más de las veces coexiste inflamación de la vaina sinovial: en esa eventualidad se habla de tenosinovitis. Las tendinitis pueden ocasionar intensos dolores, los que pueden manifestarse en forma espontánea y constante o desencadenarse solamente al intentar realizar un movimiento que compromete al tendón dañado. A veces puede apreciarse una discreta hinchazón en la zona inflamada o percibirse un crujido producto del roce del tendón inflamado contra la vaina sinovial.

Los lugares más frecuentemente afectados son los tendones flexores y extensores ubicados en los codos, hombros y rodilla, y con menor frecuencia las muñecas, la cadera y el tendón de Aquiles en el pié.

Causas de la inflamación

La inflamación de los tendones y de su vaina obedece a movimientos bruscos o forzados que sobrepasan el límite de fuerza o de desplazamiento empleados habitualmente sobre el tendón, o bien por la reiteración de un movimiento durante un periodo de tiempo.

En el primer caso la inflamación puede ser provocada por un accidente doméstico (por ejemplo una caída o empujar o tirar de un objeto pesado). También pueden ocurrir lesiones por un movimiento inadecuado, como la tendinitis de rodilla en un futbolista, del hombro en lanzadores de jabalina o del tendón de Aquiles en esquiadores y atletas en general.

En el segundo caso en aquellas tendinitis por movimiento reiterado es frecuente en la era del computador, la tendinitis de muñeca que afecta a digitadores. Otro ejemplo, ahora que se viaja tanto, es la del codo en cargadores de maletas. Es también conocido el codo de tenista entre quienes practican ese deporte y la tendinitis del hombro en levantadores de pesas.

Tratamiento

La reiteración de la causa o un tratamiento insuficiente pueden llevar a la cronicidad del problema, haciendo entonces más difícil el tratamiento. Por lo general el reposo es acompañado de calor local, antiinflamatorios, masajes suaves, analgésicos y ocasionalmente infiltración con un corticoide. Estos elementos son suficientes para superar la inflamación después de algunos días. En las tendinitis crónicas puede ser necesaria la cirugía como última alternativa.

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