Teniente Merino: ¡Un Carabinero ejemplar!

Texto: Revista Mi Gente – Fotografía: Internet

Este lunes 27 de abril es el Día del Carabinero, y en esta fecha especial viene bien recordar a un funcionario ejemplar de la policía uniformada, quizás el más ilustre y heroico de sus funcionarios a lo largo de su historia, el Teniente Hernán Merino Correa, nacido en Antofagasta el 17 de julio de 1936, y fallecido el 6 de noviembre de 1965 en Laguna del Desierto, zona limítrofe disputada en aquel entonces entre Argentina y nuestro país. Su muerte se dió en confusas circunstancias en medio de un enfrentamiento con un contingente de la Gendarmería Nacional Argentina.

En marzo de 1956 ingresó a la Escuela de Carabineros de Chile, convirtiéndose rápidamente en uno de los mejores alumnos, con una destacada hoja de vida, siendo el primero en las actividades y misiones que le tocó ejecutar.

El 16 de diciembre de 1957 egresó como Subteniente. En el ejercicio inicial de su carrera tuvo diferentes destinaciones, una de ellas fue Santa Bárbara, ubicada actualmente en la Región del Bio Bio, durante este periodo salvó a una madre embarazada de ahogarse en el Río Mininco. El 1 de abril de 1961 fue ascendido a Teniente. Entre los años 1962 y 1964 fue destinado a cumplir servicio en la Prefectura de Aysén, particularmente en las 1ª, 2ª y 3ª Comisarías.

Luego regresó a la capital, para integrarse al segundo curso de perfeccionamiento de tenientes. Volvió a la Región de Aysén como jefe de una Tenencia, unidad en la que se encontraba cuando se produjo el incidente fronterizo en la zona de Láguna del Desierto.

Desde hacía algún tiempo el colono chileno Domingo Sepúlveda venía denunciando las hostilidades de gendarmes argentinos, por lo que el 6 de noviembre de 1965 un grupo de Carabineros, entre los que se encontraba Merino, fue a inspeccionar, vigilando la casa de los colonos, otras fuentes denunciaban en su momento otros ingresos de gendarmes argentinos hacia Chile por ese mismo sector. El Teniente Merino, al corresponderle hacer soberanía en la zona de Laguna del Desierto y al percatarse que la zona era reclamada por Argentina, le escribió al Mayor Torres: «Mantendré la situación hasta donde sea posible, evitando todo incidente, siempre y cuando no traten de tomarnos detenidos, caso en el cual mantendré la soberanía aunque me queme”.

Alrededor de las 16:30 horas irrumpieron dos niños – hijos de los colonos chilenos – señalando que habían visto soldados con cascos en el bosque cercano. Los gendarmes argentinos, comenzaron a acercarse hacia el Mayor Torres, quien intentaba parlamentar con ellos. Los gendarmes argentinos, numéricamente superiores, comenzaron a apuntar, y el Teniente Merino, al advertir la delicada situación, corrió hacia su superior, sujetando su fusil para disuadir a los gendarmes que lo emboscaban, diciendo «Yo lo apoyo, mi Mayor».

El Mayor Torres habría señalado a los gendarmes que podían salir, ya que los chilenos no pensaban disparar, sin embargo, la aparición de Merino fue considerado un gesto ofensivo por los gendarmes argentinos, quienes abrieron fuego. Al cesar los disparos, el Teniente Merino yacía muerto. Un subalférez del grupo de gendarmes justificó a sus hombres, diciendo: «¡Ustedes tienen la culpa por no haberse ido antes de aquí!».

Los Carabineros chilenos no respondieron, un testigo diría más tarde que «el silencio llenó el ambiente enrarecido por el olor a pólvora mortal».

Según el argumento argentino, los gendarmes dieron la orden de deponer las armas, a lo que los Carabineros se negaron, lo que causó una situación de nerviosismo y el fatal desenlace.

Los oficiales chilenos serían tomados presos, hasta el 8 de noviembre, fecha en la cual fueron liberados.

700 Carabineros se reunieron a esperar la orden de atacar a los gendarmes argentinos, pero la orden del Gobierno chileno nunca llegó.

Los restos del Teniente Hernán Merino Correa fueron velados en una capilla ardiente erigida en la Escuela de Carabineros de Chile. Desde allí se trasladaron hasta la Catedral Metropolitana de Santiago, siendo sepultado en el Cementerio General de Santiago, luego de ser despedido por miles de chilenos y altas autoridades de Carabineros y del Gobierno, incluyendo al Presidente Eduardo Frei Montalva. Años más tarde, el 26 de abril de 1997, los restos de Merino fueron trasladados con honores hasta la cripta construida en su memoria a los pies del monumento a los mártires de la institución policial uniformada.

Comparte tu opinión:

Comparte tu opinión:

A %d blogueros les gusta esto: