TERAPIA DE REGRESIÓN

regresión

Texto: Revista Mi Gente – Fotografía: Archivo 

Hace algún tiempo estuvo en boga el tema de las regresiones bajo estado hipnótico. La moda ha pasado, y conviene acotar entonces las reales posibilidades de esa técnica. Por terapia de regresión se entiende acceder al recuerdo de hechos o situaciones que quedaron grabadas en nuestra mente y explican conductas o trastornos del presente. Es un exceso aceptar que bajo trance hipnótico pueda tenerse recuerdos de la vida intrauterina y más aún, suponer la posibilidad de conocer vidas anteriores y evocar vivencias de cuando el alma habitaba otro cuerpo. Recordemos que para quienes aceptan la migración del alma, la muerte constituye un simple evento, algo de menor importancia, comparable a una suerte de “cambio de ropa”, pues según la creencia, el alma procede a abandonar un cuerpo inservible y agotado para pasar a ocupar otro nuevo y vital, y de ese modo dar inicio a un nuevo ciclo de vida. Con el respeto hacia aquellas religiones o creencias que aceptan la migración y posterior reencarnación del alma, la ciencia, por el contrario, no ha podido demostrar la veracidad de tal fenómeno y lo considera meramente un hecho fantasioso.

Dejando de lado la especulación filosófica y la fantasía, la ciencia médica acepta el uso de la regresión mediante técnicas psicológicas de relajación profunda, ayudadas de hipnosis o de medicamentos que consiguen simular efecto, puesto que la regresión puede ser una herramienta efectiva para descubrir el origen de trastornos de orden psicológico, como temores, fobias, desajuste social, conflictos afectivos, etc… El terapeuta logra hacer revivir situaciones del pasado que dejaron una huella o trauma no superado en su momento y que permanecen activas en la complejidad de la mente, afectando nuestro patrón de conducta.

Todos los acontecimientos de nuestra vida, tanto buenos como malos, van quedando impresos en nuestro subconsciente y van moldeando lo que somos hoy, en otros términos, nuestra forma de actuar está determinada en 80% ó 90% por experiencias previas, tengamos o no conciencia de ellas. Junto a los eventos que han influido en la determinación de nuestra forma de ser, no debemos olvidar en esto la importancia del ambiente, la familia, la capacidad de aprender de la experiencia y las particularidades genéticas del individuo.

Como decíamos anteriormente, las técnicas de regresión permiten evocar recuerdos negativos, muchas veces completamente olvidados, pero que permanecen allí, encriptados, escondidos en algún lugar de la mente, pero vivos y manifestándose en el presente por desajustes psicológicos.

Una vez que la persona alcanza el nivel de concentración y relajación suficientes, puede acceder a su subconsciente y correr las cortinas de lo oscuro y metafórico, sacando a la luz aquello escondido. Es un hecho que al evocar una situación reprimida, la persona experimenta un alivio desde el momento en que es revivida, especialmente si lo hace desde otra perspectiva , y si cuenta con la ayuda de un profesional capacitado para interpretar y comprender la situación traumática. El terapeuta puede corregir muchas de esas alteraciones ayudado de hipnosis, programación neurolingüística, terapias de grupo u otro recurso de la psicología. Si el terapeuta logra hacer cambiar la forma de percibir situaciones que en su momento resultaron negativas o dañinas, la persona puede superar el trauma y modificar desde ese instante su conducta futura.

Las técnicas de regresión están limitadas al tratamiento de fobias de todo tipo, los complejos, desajustes sociales, temores inexplicables, alteraciones de la vida afectiva y algunos trastornos de conducta sexual.

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