TODA LA VERDAD SOBRE LA LEPRA: ¡NO HAY DE QUÉ ALARMARSE!

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Texto: Revista Mi Gente – Logo: Organización Mundial de la Salud 

Mucho se ha hablado en los últimos días sobre la Lepra debido a un caso detectado en nuestro país de un ciudadano haitiano residente en Chile, algo que ha sido aprovechado por sectores xenófobos para volver a la carga en relación a la necesidad de restringir el acceso de inmigrantes a nuestro país, aduciendo que muchos de ellos pueden traer plagas no deseadas a nuestro territorio nacional, generando conmoción y alarma pública en la población.

Al escuchar la palabra “Lepra” se nos viene a la mente aquella terrible y mortal epidemia de la antigüedad en la cual inclusive se aislaba a los enfermos lejos de la civilización, sin embargo, han pasado miles de años y la Lepra ya no es lo que fue en la época bíblica con aquellos mentados “Valle de los Leprosos”, el avance de la ciencia y la medicina no ha sido en vano, por lo cual esta enfermedad ya no es lo catastrófico que fue en algún momento de la historia.

A continuación, les compartimos un fragmento de un reporte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en relación a la Lepra, para que ustedes conozcan de primera fuente, del organismo rector de la medicina a nivel mundial, toda la verdad sobre esta enfermedad, de tal manera que no se asusten por informaciones tergiversadas y malintencionadas, ya que hoy en día la discriminación y xenofobia son mucho más peligrosas que cualquier Lepra.

“Introducción

La lepra es una enfermedad infecciosa crónica causada por Mycobacterium leprae, un bacilo acidorresistente con forma de curva. Afecta principalmente a la piel, los nervios periféricos, la mucosa de las vías respiratorias altas y los ojos.

La lepra es una enfermedad curable. Si se trata en las primeras fases, se puede evitar la discapacidad.

Desde 1995, la OMS proporciona gratuitamente a todos los enfermos leprosos del mundo el tratamiento multimedicamentoso, que es una opción curativa muy eficaz para todos los tipos de lepra.

La eliminación mundial de la lepra como problema de salud pública (por eliminación de la lepra como problema de salud pública se entiende conseguir una tasa de prevalencia registrada de menos de 1 caso por 10.000 habitantes) se alcanzó en el año 2000. A lo largo de los últimos 20 años, se ha tratado con el tratamiento multimedicamentoso a más de 16 millones de pacientes con lepra.

La lepra en la actualidad

El control de la lepra ha mejorado mucho gracias a la detección de los casos y a las campañas de concientización llevadas a cabo en varios países donde la enfermedad es endémica. El diagnóstico y tratamiento de la enfermedad se han visto facilitados por la integración de los servicios básicos contra la lepra en los servicios sanitarios generales.

La OMS ha presentado en 2016 la Estrategia Mundial para la lepra 2016-2020: Acelerar la acción hacia un mundo sin lepra, cuyo objetivo es reforzar las medidas de control de la enfermedad y evitar las discapacidades, sobre todo entre los niños afectados de los países endémicos.

Estrategia mundial para la lepra 2016–2020: Acelerar la acción hacia un mundo sin lepra

Esta estrategia hace hincapié en la necesidad de mantener los conocimientos especializados y aumentar el número de personal capacitado para atender esta enfermedad con el fin de mejorar la participación de los afectados en los servicios de atención a la lepra y reducir las deformidades visibles (también llamadas discapacidades de grado 2), así como la estigmatización relacionada con la enfermedad. La estrategia también aboga por un compromiso político renovado, una mejor coordinación entre los asociados y la inclusión de los afectados en la gestión de los programas, además de destacar la importancia de la investigación y la mejora de la recopilación y análisis de datos.

De acuerdo con los informes oficiales recibidos de 138 países de todas las regiones de la OMS, la prevalencia mundial de la lepra a finales de 2015 era de 176.176 casos (0,18 casos por 10.000). El número de nuevos casos notificados en el mundo en 2015 fue de 211.973 (0,21 casos por 100.000) frente a los 213.899 de 2014 y los 215.656 de 2013.

El número de nuevos casos indica el grado de continuación de la transmisión de la infección. Las estadísticas mundiales revelan que 203.600 (96%) de los nuevos casos se notificaron en 22 países prioritarios.

Breve historia de la enfermedad y su tratamiento

La lepra es una enfermedad antigua, descrita ya en la literatura de las civilizaciones de la antigüedad. A lo largo de la historia, los enfermos leprosos se han visto condenados al ostracismo por sus comunidades y familias.

En el pasado el tratamiento de la lepra era distinto. El primer avance importante se realizó en los años cuarenta con la obtención de la dapsona. La larga duración del tratamiento —de años o a menudo durante toda la vida— dificultaba su cumplimiento. En los años sesenta, M. leprae empezó a manifestar resistencia a la dapsona, el único medicamento antileproso conocido por entonces. A principios de los años sesenta se descubrieron la rifampicina y la clofazimina, que posteriormente se añadieron al régimen terapéutico que más tarde se denominó tratamiento multimedicamentoso (TMM).

En 1981, un grupo de estudios de la Organización Mundial de la Salud recomendó el tratamiento multimedicamentoso. El TMM consiste en la administración de 2 o 3 fármacos: dapsona y rifampicina para todos los pacientes, a los que se añade clofazimina en caso de enfermedad multibacilar. Esta combinación elimina el bacilo y logra la curación.

Desde 1995, la OMS proporciona tratamiento multimedicamentoso gratuito a todos los enfermos del mundo con lepra. Inicialmente, dicho tratamiento fue financiado por la Fundación Nippon, y desde 2000 mediante un acuerdo de donación con Novartis, que recientemente se ha comprometido a ampliar la donación al menos hasta 2020.

La eliminación de la lepra como problema de salud pública

En 1991, el órgano rector de la OMS, la Asamblea Mundial de la Salud, adoptó una resolución para eliminar la lepra como problema de salud pública en el año 2000. Por eliminar la lepra como problema de salud pública se entiende conseguir una tasa de prevalencia registrada de menos de 1 caso por 10.000 habitantes. La meta se alcanzó a tiempo a nivel mundial.

El uso generalizado del TMM y la disminución de la duración del tratamiento han contribuido a reducir la carga de morbilidad de forma espectacular.

A lo largo de los últimos 20 años se ha tratado a más de 16 millones de enfermos de lepra.

La tasa de prevalencia de la enfermedad ha disminuido un 99%, es decir, de 21,1 casos por 10.000 habitantes en 1983 a 0,24 casos por 10.000 habitantes en 2015.

La carga de morbilidad mundial por esta causa ha disminuido espectacularmente: de 5,2 millones de casos de lepra en 1985 a 805.000 en 1995, 753.000 en 1999, y 176.176 a finales de 2015.

A excepción de unos pocos países (con poblaciones de menos de 1 millón de habitantes), la lepra se ha eliminado en todos los países.

Hasta ahora no ha habido resistencia al TMM, aunque se han observado casos esporádicos de resistencia a alguno de los fármacos. La vigilancia se refuerza mediante un mecanismo centinela mundial.

Los esfuerzos actuales se centran en la promoción de la detección precoz de los casos para reducir la carga de la enfermedad (en particular las discapacidades) e interrumpir la transmisión, lo que, en última instancia, contribuirá a eliminar la lepra.

Medidas y recursos necesarios

Para poder llegar a todos los pacientes, el tratamiento de la lepra debe integrarse óptimamente en los servicios de salud generales. Los servicios especializados deben mantenerse en el nivel de referencia. Además, es necesario un compromiso político sostenido en todos los países, incluso una vez que se haya eliminado. Es necesario reforzar el monitoreo de la aplicación de los programas. Asimismo, los asociados para la eliminación de la lepra deben seguir velando por que se proporcionen los recursos humanos y económicos necesarios para ello.

La milenaria estigmatización de la enfermedad sigue siendo un obstáculo para que el propio paciente informe sobre la enfermedad y se beneficie de un tratamiento temprano. Hay que cambiar la imagen de la lepra a nivel mundial, nacional y local. Es imprescindible crear un nuevo entorno en el que los pacientes no duden en buscar atención para obtener un diagnóstico y tratamiento en cualquier centro sanitario, garantizando la inclusión y evitando toda discriminación”.

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