Un comentario sobre el derecho a la educación…

Texto: Pedro Albornoz V. – Fotografía: RIG

El tema de la educación es un tema pendiente en nuestra sociedad, que ha marcado el año en curso, por constituirse en el bastión de una serie de demandas sociales, todas ellas muy relacionadas, como: salud, trabajo, previsión, que se han hecho más visibles durante el gobierno actual.

El establecimiento de la educación como un derecho básico y fundamental se encuentra garantizado en nuestra Constitución Política, en el Art. 19 N° 10 en lo que respecta al derecho de educación, acompañada de la consagración de la libertad de enseñanza en el Art. 19 N° 11. El problema es cómo se manifiesta este derecho a la educación frente al resguardo de la libertad de enseñanza, por otra parte, que promueve que se abran, organicen y mantengan establecimientos educacionales. Ha habido en el Siglo XXI un aumento de la cantidad de establecimientos educacionales creados, pero dicho crecimiento no es paralelo con el de la calidad de enseñanza que se imparte. Esta disparidad entonces entre el derecho a la educación y a la libertad de enseñanza es necesario reequilibrarla, para que efectivamente la educación sea un derecho y se pueda propender al desarrollo integral de la persona.

A nivel internacional, Chile cuenta ya con algunas observaciones al respecto, algunas de ellas entregadas por el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, órgano preocupado por el cumplimiento del Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, ratificado por nuestro país en 1989, el cual da cuenta de la calidad dispar que se imparte en las escuelas públicas y privadas, haciendo mención de las tasas relativamente altas de deserción, especialmente de adolescentes. Frente a lo anterior, este organismo sugiere que en nuestro país se sigan intensificando los esfuerzos por mejorar la calidad de la educación en las escuelas públicas y que se aborde el tema de la deserción.

¿Y qué comprende la calidad de la educación?… Este es un tema general para establecimientos públicos y privados, sobre el cual hay que discutir y no verla sólo en acciones aisladas como un aumento presupuestario, ya que implica una política de educación que considere todos sus aspectos, como la determinación del rol del Estado en los modelos educativos; gestión del sistema educativo; preparación, participación, perfeccionamiento, evaluación y remuneración de los profesores; implementación de los establecimientos educacionales y su financiamiento, y en general, reformas que de fondo permitan articular la educación desde la parvularia, básica y media, hasta la superior, permitiendo el crecimiento y desarrollo de los niños y niñas, los y las jóvenes, sin discriminación, involucrando a todos los actores y participantes de este proceso.

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