¿Día de la Raza o celebración a la fortaleza que han tenido los Pueblos Originarios?

Texto: Pedro Albornoz V. – Fotografía: RIG

Al llegar el hombre europeo sembró la semilla de la destrucción y causó el colapso y exterminio de casi la totalidad de la población originaria indígena americana. Las enfermedades traídas por los conquistadores europeos, la violencia y la explotación de los indígenas acabaron con ellos con mayor celeridad que la necesaria para la crianza de mano de obra necesaria. Años más tarde el oro americano permitió consolidar el imperio, financiar su ejército y simplificar la tarea de un desarrollo que terminó en la revolución industrial y el capitalismo, mientras que América continuó, siendo un territorio destinado a la producción de materias primas. Situación que no ha cambiado mucho en la actualidad ya que en su mayoría exportamos materia prima a bajo costo que luego vuelve de manera industrial a un valor mucho más elevado.

A pesar de los más de quinientos años que ya han pasado desde que llegaron los europeos a nuestras tierras, seguimos siendo muchas veces utilizados por el viejo continente, siendo discriminados por la cultura que representamos y obligados a dejar costumbres que nos han identificado. El celebrar el Día de la Raza en estos tiempos puede ser tomado por muchos pueblos originarios que vieron cómo se extinguían sus costumbres y tradiciones como un día triste, sin embargo y con mucho esfuerzo por parte de las diferentes organizaciones mundiales y las existentes al interior de cada país, podemos pensar que poco a poco hemos vuelto a recobrar la fuerza necesaria para sentirnos orgullosos del lugar donde nos tocó nacer.

Fueron años de desgastadora lucha, de múltiples presiones, engaños y agresiones. Donde los pueblos originarios amerindios defendieron su frontera natural y combatieron con furia hasta que el invasor tuvo que respetar a aquel pueblo que sólo deseaba vivir en paz. En ese entonces el hispano fue inmisericorde cuando se trató de imponer a sangre y fuego otra cultura, otra religión, otro mundo. Estos días de furia, fue conocido como el Día de la Raza.

Debemos recuperar aquella memoria extraviada en el viento, acalladas en el nombre de una raza supuestamente superior. Debemos recordar el pasado como el tiempo en el cual se demostró la heroicidad de pueblos originarios que ofrendaron la vida por su libertad. Y que lo siguen haciendo hoy, la porfía de los pueblos originarios es milenaria, como su dignidad y su espíritu de lucha, por ello, el Día de la Raza debería denominarse el Día de Todos los Pueblos Indígenas, un día que sirva de reflexión a todos.

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