¿Qué son los tan nombrados ventiladores respiratorios y cómo funcionan?

Texto: Revista Mi Gente – Fotografía: Internet

Un ventilador mecánico o respirador es una máquina, de accionamiento eléctrico –controlado mediante microprocesador– electromagnético o neumático, que suple la ventilación pulmonar espontánea por una ventilación mecánica en personas con una insuficiencia respiratoria, ya sea aguda o crónica. El gas de respiración suele estar enriquecido con oxígeno.

Los respiradores se utilizan principalmente con pacientes en cuidados intensivos-unidades de cuidados intensivos hospitalarios, aunque también pueden ser portátiles -ambulancias y urgencias- y domésticos -para su uso en domicilios. Los dispositivos anestésicos son también respiradores o ventiladores especializados.

Los respiradores pueden ser invasivos y no invasivos. Los respiradores no invasivos se aplican a pacientes con problemas respiratorios menos graves y bastan unas mascarillas ajustadas a la boca y nariz para facilitar la respiración. Sin embargo los ventiladores invasivos para los casos más graves necesitan intubación a través de la tráquea. La intubación impide que los enfermos puedan hablar lo que dificulta su comunicación.

En su forma más simple, un respirador moderno de presión positiva consta de los siguientes elementos que deben ser monitoreados regularmente:

  • Turbina o depósito de compresión.
  • Fuente de aire y oxígeno.
  • Conjunto de válvulas y tubos.
  • Equipo o circuito de conexión al paciente, desechable o reutilizable.

El respirador médico introduce y extrae el aire de los pulmones con el fin de suplir la ventilación pulmonar espontánea. Los respiradores actuales operan automáticamente, si bien en circunstancias en que no se dispone de ellos, es posible realizar la ventilación mediante una máscara o bolsa con válvula o mediante ventilación manual.

El depósito de aire es comprimido neumáticamente varias veces por minuto para proporcionar al paciente aire circundante o, en la mayoría de los casos, una mezcla de aire y oxígeno. Si se usa una turbina, la misma impulsa aire a través del ventilador, que tiene una válvula de flujo que ajusta la presión según parámetros específicos del paciente. Al liberar el exceso de presión, el paciente exhala pasivamente debido a la elasticidad de los pulmones, y el aire exhalado sale generalmente por una válvula que permite su paso en una sola dirección. El contenido de oxígeno del gas inspirado se puede ajustar desde un 21% (aire ordinario) a un 100% (oxígeno puro). Las características de presión y flujo se pueden ajustar de forma mecánica o electrónica.

Los respiradores también pueden venir equipados con sistemas de monitoreo y alarma en cuanto a los parámetros del paciente (por ejemplo, presión, volumen y flujo), y también en cuanto a la función del ventilador (por ejemplo, fugas de aire, cortes de energía, fallas mecánicas), baterías de emergencia, tanques de oxígeno, y control remoto. Hoy en día, el sistema neumático suele sustituirse por una turbina de operación computarizada.

Los respiradores modernos son controlados electrónicamente por un pequeño sistema embebido que permite adaptar con exactitud las características de presión y flujo a las necesidades de cada paciente. Poder afinar la configuración del respirador también permite hacer la ventilación más tolerable y cómoda para el paciente. En algunos países (Alemania, Canadá y Estados Unidos) existen terapeutas respiratorios, responsables de ajustar estos valores, mientras que los técnicos biomédicos se encargan de su mantenimiento.

El equipo o circuito del paciente por lo general consiste de un conjunto de tres tubos de plástico ligeros y resistentes, separados por función (por ejemplo: aire inhalado, presión del paciente, aire exhalado). De acuerdo con el tipo de ventilación que se necesite, el extremo del circuito que se conecta al paciente puede ser invasivo o no invasivo.

Los métodos no invasivos, adecuados para los pacientes que solo requieren un respirador durante el sueño y el descanso, usan principalmente una mascarilla nasal. Los métodos invasivos requieren intubación, que en pacientes que dependerán del respirador por largo tiempo, será generalmente una cánula de traqueostomía, que es mucho más cómoda y práctica para el cuidado a largo plazo que la intubación por laringe o nariz. La complejidad y posibles efectos secundarios exigen una monitorización de los ventiladores por los profesionales sanitarios.

Se considera el respirador médico o ventilador médico como uno de los instrumentos básicos hospitalarios. La falta o el fallo en la respiración natural (insuficiencia respiratoria aguda) puede producir la muerte; asimismo, el fallo en la respiración mecánica también puede afectar al enfermo, por lo que el respirador médico se considera y clasifica como sistema vital. Esta clasificación obliga a tomar las precauciones necesarias para asegurar que los sistemas mecánicos de respiración sean altamente confiables –para evitar poner en peligro al paciente– y suficientes en números para atender las demandas sanitarias de la población.

Por lo general, se tienen mecanismos de respaldo que permiten la respiración manual cuando se interrumpe la energía (por ejemplo, cuando el respirador viene incorporado a una máquina de anestesia). También pueden tener válvulas de seguridad que abren paso al aire circundante cuando se interrumpe la energía, para así tratar de evitar la asfixia de los pacientes que respiran espontáneamente. Algunos sistemas también vienen equipados con tanques de gas comprimido, compresores de aire, y baterías de respaldo, para proporcionar ventilación en caso de cortes de energía o defectos en la fuente de oxígeno, y métodos para operar o pedir ayuda si fallan sus mecanismos o programas.

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